
En un futuro se estudiará como “Caso de Éxito” en las Escuelas de Negocios más prestigiosas de todo el mundo. Rompe todas las reglas de cualquier centro comercial al uso. Y, aún así, maximiza la cuenta de resultados.
Recuerdo cuando leí el famoso ensayo de Antón Clavé sobre parques temáticos y centros comerciales, en él desvelaba todos los trucos ocultos sobre cómo dirigir el ocio y los comportamientos de las masas para optimizar cada segundo el tiempo de la compra. Les confieso que, al terminar el libro, acudía ya con otra mirada -hasta con recelo- a un centro comercial.
Hace poco los equipos de dirección, de marketing y de publicidad del Centro Zenia-Boulevard, con Cristina, Silvina y Charo al frente, nos abrieron las puertas a un grupo de amigas de la Asociación de Empresarias, Profesionales y Directivas de la Provincia de Alicante (AEPA) para realizar un tour profesional con el fin de poder ver todo el centro en sus “entrañas”. Aprendimos cómo se logra que a la hora de la apertura ya esté todo limpio (¡limpísimo!); cómo se coordinan todos los eventos (más de 365 al año; ¿Quién dijo aburrimiento?), cómo se crearon las simpáticas mascotas Zimbo y Peludo que se pasean por las animadas calles y muchísimos secretos más.
Incluso la sede de una Oficina de Turismo está ubicada en este recinto. Otra evidencia de cómo rompen las reglas comerciales establecidas, pues: ¿Qué lugar informaría de actividades a realizar fuera de su recinto?
Bancos, tumbonas y hasta sofás
Por ejemplo, sí tiene y, en abundancia, lugares para poder estar sentado cómodamente sin tener que consumir de forma obligatoria. Hay tumbonas desde la que se puede ver el mar; zonas con asientos y sofás muy cómodos, que son muy cotizados a la hora de la siesta (están a la sombra, ¡qué bonito detalle!).
En todas las calles, uno puede sentarse en cualquier banco sin tener que peregrinar en su búsqueda y localización como sí sucede en otras galerías de compras.
Este factor de ser un lugar “amable” con el visitante y dejarle que esté, si así lo desea, cómodamente sentado mientras sus acompañantes están comprando es también toda una rara avis en un centro comercial. Busquen y comparen.

Mucha macroeconomía en el sencillo gesto de “ir de compras”
El binomio shopping-turismo es de tanta importancia que incluso en algunos casos es el motivo del viaje. En varias conferencias de la Organización Mundial de Turismo se ha destacado cómo el gesto sencillo de un turista de “ir de compras” moviliza hasta nueve sectores económicos (es el denominado “efecto multiplicador”).
En este caso se aprecia la fuerza de este “motor económico” que moviliza un centro comercial ya que el año de su construcción (2012) estaba rodeado de campos y cultivos. Hoy, el panorama es totalmente distinto: urbanizaciones por los cuatro puntos cardinales. Es casi un laberinto dar con él en el primer intento.
Baños muy divertidos
Todos los reconocimientos y premios que tiene este “shopping-resort” son bien merecidos porque la gerencia al frente ha pensado en toda la familia. Los más pequeños tienen una zona de baño con fuentes que aparecen por sorpresa desde el pavimento, que nos deja a los adultos con ganas de (si pudiéramos) quitarnos algunos años de encima y darnos un baño divertido con ellos. Los gritos y las risas de felicidad de los niños se contagian. Hagan la prueba y verán cómo, en apenas unos segundos, se ven Vds. sonriendo.
Y con la inteligencia práctica (recuerden que estamos ante un caso de éxito) de que este pavimento que está mojado no es resbaladizo. He ahí el ingenio y reto.
Un guiño territorial al destino
La decoración es un señuelo al lugar donde está implantado. Hace las veces de estar dentro de un pueblo mediterráneo. Da la sensación de estar paseando entre callejuelas por una pequeña localidad al aire libre, con macetas en las fachadas, etc.
El parque natural de las lagunas “Las Salinas” que rodea este centro comercial casi “se ha colado”. Por ejemplo, en uno de los aseos (convertido casi en un mini museo) o, en la zona de juegos infantiles, con la posibilidad de escalar y adentrarse en un flamenco gigantesco de más de tres metros de altura.
Mi rincón favorito
Todos los veranos vienen desde Londres a pasar unos días en una urbanización cerca de Alicante. Y, sorprendentemente, una de las actividades favoritas de toda la familia es… ¡ir al Centro Comercial Zenia Boulevard!
Nosotros, los anfitriones, insistimos en que, ya que están en la playa que aprovechen al máximo para actividades de natación, deportes de agua o ratos en el chiringuito; Pero no logramos convencerlos. Y eso que han estado en centros comerciales de Viena, Egipto, etc. Al final, claudicamos, dejamos que los niños decidan (porque están de vacaciones) y… ponemos rumbo a Zenia Boulevard (Orihuela-Costa).
Una de las cosas que más me gustan es la posibilidad de sentir la brisa del mar desde las terrazas. Allí es dónde nos reunimos todos y podemos ver el espectáculo de la Plaza Mayor de este “pueblo”: unas veces baile; otras, monólogos de risas… Al final del día, hemos disfrutado todos, también, por supuesto, los que se llevan los regalos para entregar, a su regreso, a sus amigos londinenses.
