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Como cada primer miércoles de mes, ayer tarde tuvo lugar la tertulia AAPET en el Hotel Spa Porta Maris con el título: «La Mujer en el sector turístico». Esta jornada la hemos organizado con la colaboración de María del Carmen Sigüenza Poveda, profesora de ciclos formativos de Hostelería y Turismo. En 2019 presentó en la UA su tesis doctoral, calificada cum laude, sobre “Estereotipos y roles de género en el alumnado de los ciclos formativos de turismo ante su incorporación al mercado laboral”, de la cual nos comentó sus principales conclusiones.

Las invitadas que nos acompañaron fueron; Raquel Huete Nieves, profesora Titular de la UA en el Departamento de Sociología e investigadora del Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas de la Universidad de Alicante. Fue directora general de Turismo de la Generalitat Valenciana de 2016 a 2018 y tutorizó la tesis de María del Carmen Sigüenza; Cristina Rodes Sala, directora en AC Hotel Alicante by Marriott y Hotel AC Elda y Delegada de Operaciones de Levante, con la supervisión de 4 hoteles y Carolina Frías Castillejo, directora del Museo al Aire Libre Villa Romana de l’Albir, uno de los yacimientos tardorromanos más importantes dela Comunidad Valenciana. También disfrutaron de la jornada tres miembros de la AAPET; Rafael Rodríguez, Damián Uclés y Rosa López. Gracias a todas y todos por vuestra disponibilidad e interesantes aportaciones, ha sido un placer.

Durante la intervención de Carolina Frías. A su derecha, María del Carmen Sigüenza, y a su izquierda, Raquel Huete y Cristina Rodes

Algunas de las principales conclusiones que María del Carmen extrajo tras las 17 entrevistas a profesionales del turismo y de los 10 grupos de discusión formados por alumnado de Formación Profesional, tanto de grado medio como superior fueron:

  • Se constata que el mercado laboral turístico perpetúa los estereotipos de género y se apoya, de forma muy sutil, en la cosificación de la belleza femenina como reclamo turístico.
  • Se repiten los estereotipos y roles tradicionales en los procesos de selección y promoción dentro de las empresas turísticas.
  • Tener un puesto de responsabilidad condiciona la planificación vital y laboral de las estudiantes mujeres (conflictos de rol), en mayor medida que la de los estudiantes varones.
  • El mercado laboral excluye a las “madres” para promocionar.
  • Las mujeres cada vez más retrasan su maternidad lo que causa luego problemas de concepción o renuncia.
  • La vida de la mujer sigue una acción responsable en el hogar, con el añadido del trabajo remunerado, lo que supone una delimitación importante para su uso del tiempo.
  • Hay reticencias por parte de las mismas mujeres a liderar equipos, ya que esto suele suponer dedicar más horas al trabajo fuera de casa y no pueden permitírselo.
  • Los puestos femeninos de responsabilidad suelen tener un salario inferior al de los masculinos.

De esta información y de la participación de los tertulianos y tertulianas, surgieron en la mesa diferentes reflexiones como:

  • El comportamiento y actitud de la sociedad respecto a este tema responde a un problema de raíz cultural, de educación y de repetición de roles, sin ser conscientes de lo injusto que es. Por ejemplo, en algunos países la mayor parte de la población masculina se siente afortunada, de poder dedicar tiempo al cuidado de los hijos/as, y en algunos países mediterráneos, se intuye en algunos casos que prefieren pasar más tiempo trabajando fuera de casa que dentro de ella. Debemos plantearnos qué modelo de sociedad queremos y actuar en consecuencia.
  • Aún queda un largo camino para conseguir la corresponsabilidad en el hogar.
  • En la mayoría de los museos arqueológicos, recurso turístico de gran importancia, es difícil encontrar en las exposiciones permanentes, ilustraciones y textos en los que se vea y hable de la mujer, y cuando aparece, ante la falta de información se tiende a repetir los roles que conocemos, y la muestran en tareas domésticas y otras, que a priori, parecen auxiliares, pero que eran muy necesarias en las sociedades prehistóricas. Esto se sigue haciendo en la actualidad, ya que en todos los sectores trabajan mujeres, pero en algunos de ellos se les asignan ese tipo de tareas, a las que se les otorga un papel secundario frente a las del hombre, pero que sin ellas, no se podrían llevar a cabo determinados trabajos.
  • En España, la mayor parte de las empresas son PYMES, las cuales, sin apoyo institucional, no pueden encontrar una fórmula para sobrellevar las peculiaridades en el entorno laboral que surgen cuando hay bajas maternales, como la formación extra a nuevo personal temporal y las reducciones de jornada, que suponen la contratación de otra persona para una jornada parcial y con un horario posiblemente algo desestructurado.
  • En ocasiones, el ascenso y progreso laboral femenino, supone la contratación “sin contrato” y/ o a bajo sueldo de otra mujer para atender el hogar ¿Tiene esto sentido? Se vuelve a plantear la pregunta ¿Qué modelo de sociedad queremos?
  • Es más difícil encontrar mujeres que hayan terminado estudios superiores y se planteen continuar su formación académica o se plantean presentarse a unas oposiciones o acceder a puestos de mayor responsabilidad y que impliquen movilidad geográfica (algo usual en el sector turístico), porque su compromiso con el trabajo en el hogar y cuidado de hijos/as y madres y padres, se lo impide.
  • Suele existir mayor precariedad en los empleos que desarrollan las mujeres, entre otras cosas, porque han de buscar trabajos que se adapten al horario que le marca su rutina familiar. Es básico que desde que nacemos, se nos eduque por igual a niñas y niños en los valores que sustentan esa sociedad justa y sana que todos anhelamos. De nada sirve que instiguemos a organismos públicos y tejido empresarial a que emprendan medidas, leyes y convenios igualitarias para ambos sexos, si desde el principio nuestros pequeños y pequeñas ven, en nuestro comportamiento y lenguaje verbal y no verbal, actuaciones que ensalzan la figura masculina e infravaloran la femenina.
Durante la despedida

Leyendo esto último parece que la culpa la tenga la vida familiar en los hogares porque, en muchas ocasiones, es lo que impide la realización profesional de las mujeres. Nada que ver. Precisamente, la vida familiar, considero que es lo que con más amor hay que cuidar, pero basado en la corresponsabilidad.

El empoderamiento de la mujer empieza, cuando, desde sus primeros días, nadie la trata con condescendencia, la respetan, creen en ella y en su potencial, no la sobreprotegen, y cuando decide formar su propia familia, no se ve cohibida o amenazada por el entorno profesional, y en el desarrollo de las actividades rutinarias en el hogar, no la ayudan, sino que trabajan en equipo.

Cuando se conmemora algo a nivel internacional, en la mayoría de los casos, es para darle visibilidad y concienciar a la sociedad. Espero que algún día, el 8 de marzo no se tenga que dedicar a la mujer. Eso significaría, que ya se han conseguido todos los propósitos que año tras año convocan multitudinarias manifestaciones en pro de nuestros derechos.

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