El objetivo de nuestro viaje era en primer lugar, llegar a Puy du Fou, pero como bien decía Kaváfis en su precioso poema «Ítaca»:
Cuando salgas hacia Ítaca
ruega por que el camino sea largo,
lleno de peripecias y descubrimientos...
Así que de camino comimos en Ocaña (como curiosidad os comento que tiene una de las cárceles más antiguas de España). Y un poco antes de llegar a nuestro primer alojamiento, en La Mata (Toledo), hicimos algunas fotos a la preciosa Colegiata de Torrijos.


El parque Puy du Fou de España se abrió a las afueras de Toledo en 2019, mientras que el Puy du Fou francés se encuentra situado en les Epesses y su apertura se retrotrae a 1978.
Acudimos un jueves por la noche a ver el espectáculo “El sueño de Toledo”. Tras aparcar en el parking, emprendimos el camino a la entrada, que depende de donde dejes el coche, suele ser de unos 15-20 minutos a pie.


El espectáculo es una maravilla. Ocupa cinco hectáreas de superficie y no deja indiferente. No voy a hacer espóiler porque merece la pena la sorpresa que te produce cada momento del evento.
La tematización del parque tampoco deja indiferente. Es sumergirte en otro mundo… Nada más llegar, en el Arrabal, una actuación de Flamenco amenizó la velada hasta que se hizo la hora de caminar hacia el espectáculo. Nota a tener en cuenta es que «El Sueño de Toledo» no se cancela ni con bajas temperaturas ni con lluvia.
Al día siguiente pudimos disfrutar del parque en su versión diurna. Era un viernes, y había varios grupos de niños que habían acudido con sus colegios.

Aún así disfrutamos de muchos espectáculos bonitos: “A pluma y Espada”, el magnífico espectáculo de Cetrería que recomiendo por su espectacularidad, “El Tambor de la Libertad” o el espectáculo inmersivo “Allende la mar océana”, que está también fenomenal, y es sorprendente.
No pudimos quedarnos todo el tiempo que hubiéramos deseado pero teníamos una buena razón. La noche anterior nos hospedamos en La Mata, pero la noche del viernes nuestro alojamiento estaba en El Carpio de Tajo, un pequeño pueblecito de Toledo a unos 38 kms de Puy du Fou. Y es que en El Carpio había una feria de queso organizado por la “Ruta Europea del Queso”. Más concretamente se celebraba su primera edición. No queríamos perder la oportunidad de comprar queso en la feria, y saludar al Presidente de la European Cheese Route, Javier Sánchez. Muchos de estos quesos han resultado premiados en concursos internacionales.

Nosotros nos volvimos “un poco locos” y compramos dos cuñas de queso manchego , dos envases pequeños de crema de Torta del Casar, uno de Cáceres en aceite de oliva, un queso de cabra muy sabroso que no parecía de cabra de Monesterio (Badajoz), y uno zamorano.
Al día siguiente, ya camino de Almagro, fuimos a ver el bonito enclave del Embalse de Castrejón. Casi se puede llegar en coche hasta allí pero hay un pequeño tramo que aconsejo realizarlo a pie.


Continuamos la ruta hasta Almagro. Este precioso municipio de unos nueve mil habitantes, está declarado conjunto histórico artístico desde 1972. Es una preciosidad. Su esplendor la alcanzó un pasado glorioso vinculado a la Orden de Calatrava en el s.XIII. Fue la capital de la orden, pero no solo por este motivo viste tantas casas nobles y palaciegas. Hay otro hecho histórico fundamental. Carlos I quería coronarse emperador, pero para ello necesitaba del apoyo de siete príncipes electores que para poder seleccionarlo, había que sobornarles, y obviamente para ello necesitaba dinero.
Este dinero lo solicitó a banqueros alemanes y holandeses, y fruto de ello y al no poder devolver el dinero prestado, a los banqueros Fugger (en España llamados Fúcares) les ofreció casas nobles de la orden de Calatrava así como la explotación de las minas de mercurio de Almadén. Establecieron en Almagro su residencia junto a sus administradores y este hecho atrajo que otros nobles comenzaran a residir también en Almagro.

Por cierto que el nombre de Almagro procede del vocablo almagre, una tierra con un óxido de hierro que le confiere ese tono rojizo tan particular y que abunda en la zona.
Como sabéis, lo más conocido hoy día de Almagro, aparte de sus deliciosas berenjenas, es el magnífico Festival de Teatro Clásico. Todo en la villa te recuerda al festival , y el Corral de Comedias tiene programación durante todo el año.

Por cierto, si os gustan los hechos misteriosos, al Parador de Almagro se le relaciona con hechos paranormales acaecidos en las habitaciones 38 y 39; desde esta última se dice que conectaba la habitación con la antigua iglesia. El programa Cuarto Milenio se hizo eco de estos hechos. Iker Jiménez y Carmen Porter se encerraron en ambas habitaciones por separado. Y no es el único monumento, también el Palacio de los Marqueses de Torremejía, un precioso palacete restaurado por el mejicano Mauricio Fernández en 2019 y de donde algunos dicen que se han experimentado fenómenos extraños.


Sea como fuere, dejarse llevar por la historia y la belleza de estos edificios, plazas y rincones, merece la pena.
Nuestro compañero Miguel Ángel López Andújar estuvo allí este verano, y dio buena cuenta de su maravilloso festival y de todo lo que vio. No te pierdas su artículo.
El domingo emprendimos ruta a Villanueva de los Infantes, a unos 70 kms. de Almagro. Ya estuve allí el año pasado, en la invitación que nos cursaron a AAPET desde Sabor Quijote, y no quise perder la oportunidad de visitarlo de nuevo en compañía de mi pareja.
Si en Almagro era la Orden de Calatrava la que imperaba, en Villanueva de los Infantes fue la Orden de Santiago. Aquí también nos encontramos con palacetes, casas nobles, patios interiores… Durante este mes se ha hecho la Ruta de los Patios, para tener la oportunidad de que viviendas particulares abran sus casas al público y contemplar esos bonitos patios, muchos de los siglos XVI y XVII. La riqueza del municipio la otorgaron las familias nobles vinculadas a la Orden de Santiago, así como la riqueza que existía con el comercio del Campo de Montiel, comarca a la que pertenece.
Además, dicen los estudiosos que Infantes (como se le conoce de modo informal), fue aquel lugar de La Mancha del que Cervantes no quiso acordarse. Todo en el municipio recuerda a El Quijote y los restos de Francisco de Quevedo reposan (por fin) en la Iglesia de San Andrés del mismo municipio. Falleció en el Convento de Santo Domingo en 1645.



Además, posee dos museos muy interesantes. Uno etnográfico que consta de dos plantas, y otro de arte contemporáneo.
Sobre Villanueva de los Infantes tiene un interesante artículo Damián Uclés. No te lo pierdas. Lo puedes leer aquí
En cuanto a la comida, nosotros comimos y cenamos en el restaurante La Plaza; nos trataron muy bien y la comida estuvo rica. Quisimos ir al Hotel La Gavilla a saludar a los propietarios (la vez anterior nos alojamos allí y se come de fábula) pero en esta ocasión lo tenían lleno, y no estaban para poder saludarles. Nuestro alojamiento en esta ocasión fue la Casa Rural (ubicada dentro del pueblo) «Los Galanes». Era una casa muy bonita, muy cuidada y con multitud de detalles decorativos.
Ya el lunes, bien temprano, y marcando 5 grados el termómetro, emprendimos nuestro viaje de regreso.

En la foto de arriba, retrato de Francisco de Quevedo, atribuido durante años a Diego Velázquez y que hoy en día parece ser que podría ser del pintor Juan Van der Hamen. Aquí, como en casi todos los retratos, luce la cruz de la Orden de Santiago, a la que se sentía muy orgulloso de pertenecer.
