Zenet, este domingo 30 de mayo

Que la música es curativa, es algo que llevamos tiempo sabiéndolo y experimentándolo.

Ayer domingo, 30 de mayo, nos acercamos a ver a “Zenet” en Muelle 12, de Alicante. Muelle 12 es el nombre que recibe este año la zona de la Ocean Race, que ya ofreció conciertos, comidas, copas, etc. el año pasado.
Las entradas nos las regaló una buena amiga; siempre es buen momento para celebrar la amistad, el amor o las buenas cosas del día a día, pese a que quizá lo que nos ocurra no sea tan bueno.

El caso es que yo ya había estado en Muelle 12 el mes pasado. Y también algunos socios de AAPET, que me comentaron el calor que pasaron en abril en un concierto programado a las 19 h. Y si en abril se pasa calor al sol, sin nada que lo pueda tapar un poco, a las 12 del mediodía, ni les cuento. Hablé con la organización y les comuniqué en abril que deberían habilitar algún tipo de sombraje para hacer llevaderos los conciertos, que con la mascarilla se intensifica más el calor. Dijeron que lo tomarían en cuenta pero que entonces no sería un lugar cien por cien al aire libre. En fin, excusas… Comprendo la dificultad de habilitarlo en un lugar tan amplio y sin tapar al grupo de música, pero amigos, “querer es poder”.  Por otro lado, a la gente que no ha ido nunca le pilló desprevenida porque poco podían prever que se tratara de un lugar a pleno sol. Daba pena ver cómo algunas personas abandonaban el recinto, o algunas se marchaban para tomar un poco de “sombra” y al cabo de un rato, regresar. Otras se marchaban definitivamente. Y es que la organización no avisa de ningún modo de este problema, y hay gente que no acude algo preparada.

Quitando el tema del sol, el lugar está muy bien, diáfano, y con todas las medidas de seguridad. Y los conciertos una delicia. “Zenet” no defraudó, todo lo contrario. Tiene tablas el malagueño, y con su peculiar gracia te va introduciendo en sus temas cadenciosos. Acompañado de una banda espectacular, integrada por un trompetista virtuoso, un violinista que afinaba a la perfección, y el guitarrista José Taboada, acertadísimo en todo momento, nos fuimos sumergiendo, pese a todas las dificultades, en un maravilloso universo “zenetiano”.

Tras el concierto seguimos de celebración en un conocido barecito de la zona de Babel, comiendo calamares, tortillas de camarón , y otras tapas españolas. Alicante tiene, y mucho, de buena gastronomía, y esta vez nos dio por el tapeo.

Apoyemos la música en vivo. “Euterpe”, en Sant Joan d’Alacant ha regresado con sus conciertos. También el pasado jueves estuvo “Trudy Lynn y su banda de blues” en el Teatro Principal. Y el Teatro Arniches se ha sumado también a ofrecer conciertos. Y por supuesto, apoyemos el teatro en todas sus vertientes, el cine, las exposiciones….  Porque los viajes son experiencias vitales, y los estamos reflotando, pero el arte también es una forma de viajar y de engrandecer el alma.

Cristina Arroyo, Presidenta de AAPET