Todos los cultivos se ven afectados por las altas temperaturas en los últimos años. Cada año pasa a ser el más seco, el más caluroso, o el que alcanza temperaturas más elevadas, cada año superamos al precedente en ambiente seco y falta de lluvias. Este año, no podía ser mejor y a los daños sufridos por las temperaturas se une la falta de agua para riego que desde hace unas semanas ha decretado el Gobierno a través de sus Confederaciones Hidrográficas. Ahora, las diferentes Comunidades de Regantes y Sindicatos de Riego, tendrán que administrar unos volúmenes de agua muy reducidos y tratar de, entre todos, buscar y conseguir algunas dotaciones extraordinarias.

Las soluciones aportadas por los regantes son la puesta en marcha de plantas desaladoras que se encuentran paradas, o que están trabajando a menores volúmenes por falta de energía. Otra de las soluciones es la reutilización de aguas de las EDAR, cercanas o lejanas y la desalobración, que consiste en tratar las aguas salobres del subsuelo para hacerlas regables, con un costo sensiblemente menor que el de la desalación de agua del mar.

Para todas estas soluciones parciales, la Administración, el Gobierno, ha de poner los medios de manera urgente y siempre pensando en solucionar el problema actual de sequía hidráulica y el problema en los años venideros en los que no se esperan cambios climáticos a mejor, sino todo lo contrario, lo que realmente cabe barruntar son condiciones hidrológicas peores y para ese escenario de sequía es imprescindible iniciar ya las soluciones.

La campaña de cítricos se inicia con una reducción importante de los volúmenes de cosecha, reducciones que rondan el veinticinco por ciento de media en las diferentes clases y variedades. El temor de la presencia masiva de cítricos en los lineales de las grandes superficies provenientes de Sudáfrica, no tardó en desvanecerse gracias a la diligencia de organizaciones agrarias como la Unió, que denunció en repetidas ocasiones la presencia de patógenos en las importaciones de cítricos desde aquél país, incluso ante la Comisión de Agricultura del Congreso, para instar al Gobierno a adoptar las medidas correctoras necesarias para evitar la entrada en nuestras zonas productoras de plagas y enfermedades de difícil solución.

Ahora, desde hace varias semanas, la presencia de cítricos españoles esta generalizada en todos los mercados, el ritmo de cosecha en campo es alto y lo que se comenta en el campo es que los precios son más remuneradores que los de campañas anteriores, a consecuencia de la merma importante de cosecha. En el caso del limón, cabe incluso que llegue a faltar limón al final de la campaña, por lo que, para las variedades tardías, se habla de precios en el campo buenos para el agricultor.

La presente campaña citrícola destaca por una buena calidad de la fruta cuya maduración se ha visto retrasada en parte por las altas temperaturas que hemos venido soportando.

La producción citrícola en la provincia de  Alicante se extiende a lo largo de casi toda la franja costera donde el clima y las tierras de cultivo permiten el desarrollo de todas las variedades.

De los datos referidos a la provincia de Alicante podemos también desglosar retrocesos en el cultivo de cítricos en los principales términos rurales y tal es el caso de Orihuela, que pasa de 9.956 Has., hace seis  campañas, a las  9.078 Has. , casi mil hectáreas menos y Almoradí, con 2.013 Has., que ha pasado ha cultivar 1.830 Has. Pese a las nuevas plantaciones que se observan en el campo, la realidad es que hay más abandono de cultivo, cada campaña.

Sin embargo  Pilar de la Horadada, con 1.647 Has. Cultivadas de cítricos hace seis campañas ha pasado a las 1.742 Has en la actualidad aumentando la superficie, poco a poco cada campaña.

El resto de los principales términos municipales con cultivo de cítricos mantienen las superficies.

La zona de Callosa D´Ensarriá, Altea, pese al retroceso en el cultivo de cítricos en la década pasada a favor del cultivo de nísperos, en las últimas campañas recupera superficies por la estrategia de las Coops., de ampliar los cultivos que complementen la campaña principal de fruta.

El aspecto más preocupante de cara a las futuras campañas de cítricos en Alicante y Murcia es la disponibilidad de agua para riego, a causa de la situación critica por la que atraviesa el transvase Tajo-Segura. Con la justificación de que no hay suficientes reservas en cabecera, se niega el desembalse de aguas para riegos y solo se atenderán las demandas de consumo urbano, a no ser que cambie la situación y el régimen de lluvias aumente los volúmenes acumulados.

La superficie de cultivo en Alicante  de naranjos alcanza las 12.215 Has, casi mil hectáreas menos que las campañas anteriores; la de limoneros alcanza las 10.502, casi mil hectáreas más y la superficie de mandarinos  es de 7.400 Has. con un aumento similar en hectáreas a la de los limoneros.

Soluciones las hay y pasan en nuestras zonas citrícolas por la disponibilidad de agua para riego, que permita sacar adelante las campañas con dignidad.

El futuro pasa por la diferenciación de nuestras producciones gracias a la calidad y a su control, por lo que cabe afirmar que el buen hacer de los profesionales de ésta producción y las buenas prácticas agrícolas son los puntos fuertes de nuestra agricultura citrícola y para ello el agua para riego ha de estar garantizada.

Las Cooperativas de base mantienen reuniones y forman grupos para conocer, analizar y comprender la campaña y afrontarla con más decisión, para minimizar los efectos de la crisis y mejorar los resultados. Fortalecer la estructura cooperativa, políticas de concentración de la oferta, eficaces, influirán, sin duda,  en los resultados positivos, mejores para los productores.

Pero hay más medidas que ha de tomar el Gobierno, como hemos constatado antes, que son todas las encaminadas a dar solución permanente a la escasez de agua para riego en éstas comarcas productoras, haciendo llegar los caudales de todos los recursos disponibles, desalación, recuperación, subterráneas, desalobración y hacerlo con diligencia y sin retraso, para evitar otras campañas en las que las familias sufran por no disponer de agua para riego y contemplar, quiera Dios que no llegue el caso, los árboles sufrir o secarse.

Hace unos pocos años, en Murcia lideraron la lucha contra el cambio climático, evaluando científicamente la huella de carbono de nuestros cultivos y evaluando la capacidad de fijación de carbono de los cítricos con resultados extraordinarios que acompañaron con una etiqueta de puesta en valor, requerida por los consumidores y pedida por los principales clientes y de aquel estudio se derivan importantes conclusiones como la que establece que el limonero es el principal árbol que fija carbono, con 107 kilos por árbol al año, destacado de todos los demás que en el mejor de los casos alcanzaban algo más de cuarenta kilos por árbol al año. Los millones de árboles que cultivamos son un sumidero neto de CO2,

Por otra parte hay una asignatura pendiente respecto de las importaciones de terceros países productores, a los que se les debería obligar a cumplir todas las normativas de sanidad Vegetal y cumplir también con los procesos a los que nos obligan cuando queremos exportar nosotros a otras zonas, como son las cuarentenas, los controles en origen y el tratamiento en frío.

A causa de la globalización, las producciones nuestras se encuentran muy expuestas a la entrada de patógenos de otros países productores y la reclamación que ha realizado la Unió ante la Comisión de Agricultura del Congreso, se orienta precisamente en ese sentido pidiendo la aplicación de normas más estrictas ante las, cada día mayores, facilidades para entrar cosechas en nuestros mercados provenientes de zonas productoras con plagas de difícil control. Ante la gran cantidad de interceptaciones en las inspecciones en frontera, se pide la aplicación de la normativa establecida en el Reglamento 2016/2031 por el que se establecen medidas necesarias para la protección en frontera y en origen de las producciones que pretendan entrar en los mercados europeos. La obligación de la reciprocidad respecto de las obligaciones fitosanitarias, ambientales y sociales, debe ser impuesta por la Unión Europea a los países que quieran entrar sus cosechas en los mercados europeos.

Podemos decir de cara al futuro, que si desde las administraciones se apoyara a éste sector con políticas de promoción y de información, con ayudas encaminadas  a la diferenciación y a las mejoras cualitativas y con políticas de concentración de la oferta y cultivo en común, por nuestra tradición y saber hacer y por la posición estratégica que nuestras comarcas ocupan en Europa y por una relación calidad precio muy competitiva, podríamos salir adelante y afrontar el futuro con fortaleza. Pero todos estos aspectos solo se pueden afrontar con unos presupuestos públicos destinados a alcanzar esos objetivos. Si, como ocurre en nuestra Comunidad Valenciana, la Conselleria de Agricultura, dispone tan solo el 1, 77%, poco o nada se podrá alcanzar, con lo que la principal de las acciones de los citricultores será convencer al Gobierno Valenciano de la necesidad de dotar a todas éstas acciones, necesarias, de unos presupuestos razonables y notables, que permitan afrontar con decisión acciones para el futuro de la citricultura.

El sector productor también asume su parte de la tarea y se debería fomentar la unidad de acción, buscando en todo momento los puntos de encuentro, en vez de utilizar dudosos criterios para que no exista dicha unidad. Fortalecer las estructuras representativas interprofesionales integrando con agilidad a todas las Organizaciones agrarias, las organizaciones de consumidores y otros colectivos. Ésta representación interprofesional, o se hace bien, o no merecerá la pena.

Fomentar ésta actitud positiva debería ser una prioridad permanente.