El barrio del Rabal de Villena se volvió a transformar a principios de Marzo, engalanando sus calles para ofrecer un año más sus tradicionales Fiestas del Medievo. Han celebrado la XVIII edición, aumentando cada año su oferta de ocio, así como la cantidad  de visitantes que se van encantados. En estas Fiestas se conmemora la Visita de los Reyes Católicos a Villena en 1488, y se realizan diversas teatralizaciones históricas durante todo el fin de semana.

 Este Mercado Medieval se sitúa en el pintoresco barrio de El Rabal,  un barrio árabe de estrechas calles y casas antiguas, donde se puede disfrutar de puestos de comida al más estilo medieval, combates medievales, bazares de artesanía, orfebrería, armas, cerámica, músicos en diferentes partes, teatros, malabares, cetrería, animales de granja, magos, arqueros, tragafuegos, zancos, atracciones medievales para niños, talleres de pintura mural, bailes de gigantes y cabezudos, y un sin fin de actividades gratuitas para todos los públicos. Este año además ha habido concurso de gachamiga y ajo, y su posterior degustación. La gachamiga es un plato típico de Villena y alrededores, de origen medieval.

Si hay un acto que llama la atención a todo el mundo, incluso televisiones nacionales e internacionales vienen a cubrir el reportaje son las las Bodas Medievales en el escenario inigualable del  Castillo de la Atalaya, algo único en Europa, los novios dan el “si quiero” vestidos de Medievales, al igual que todos sus invitados.

Pero la fiesta no acabó con la puesta de sol, la noche del sábado era magia con la Procesión de las Antorchas discurriendo por las calles del barrio hasta el Castillo de la Atalaya, que finalizó con un concierto de música celta.

El domingo por la mañana en la puerta del castillo se celebró la tradicional “lechuguina” en la que el pueblo llano de Villena resuelve sus disputas a base de “lechugazos”.

Las Fiestas del Medievo son organizadas por los propios vecinos del barrio del Rabal para promocionar el Casco Histórico de Villena, declarado Bien de Interés Cultural. Este hecho las distingue de cualquier otro mercado medieval, pues los propios vecinos se visten y decoran casas y calles al más puro estilo de la época, e invitan a todo aquel que lo desee a participar de las fiestas y a vestirse de medieval.