Imagen del Salón segundos previos al comienzo de la Cata

El pasado jueves participé en una cata a ciegas organizada por “A la Cata”. Si bien esta organización lleva un par de años funcionando, yo no la conocía personalmente.
Contactamos Jorge y yo, y algunos miembros de AAPET decidimos apuntarnos para conocer de primera mano en qué consistía.

Al llegar me llevé una grata sorpresa, pues estaba mi excompañero de turismo y sumiller internacional, Javier Espí Cencerrado, que es uno de los gestores del proyecto “Amaia Flor”.  

Javier Espí Cencerrado

A las 19.30 h. comenzó la cata. Para ello teníamos un antifaz que nos poníamos cuando nos avisaban y apagaban las luces. Entonces, con mucho esmero, nos acercaban las copas a nuestras manos, a la vez que un plato o bocado con que maridar el vino. Al cabo de unos minutos, se encendían las luces, nos quitábamos el antifaz, y el bodeguero/sumiller en cuestión nos hablaba de su vino. Y una persona de la organización nos contaba de qué trataba la comida. El primer vino fue de Elena Estevan (“La Portadora”).  Ella rompió el hielo de la explicación de la cata a ciegas pero los bodegueros también tenían los ojos tapados durante la degustación, algo que hizo el evento original y sorpresivo, pues si bien su vino lo tenían controlado, no así lo que degustaban de comida.  Los otros dos bodegueros fueron Pepe Mendoza, con su proyecto personal “Casa Agrícola” y Javier Espí con “Amaia Flor”.

Elena Estevan de “La Portadora”

Así fue transcurriendo la velada: 6 bocados para 6 vinos (tres blancos, un rosado y dos tintos). Personalmente, lo que más captó mi atención fue el último bocado: un pequeño panettone perfectamente maridado con el vino. Me impactó que el dulce tuviera el mismo sabor dulce-amargo del vino. No les voy a desvelar en qué consistía ni el postre ni la copa, pues quizá la organización repita ese mismo maridaje. Me hubiera gustado, eso sí, que el público que participó en el evento hubiera sido más respetuoso atendiendo a las explicaciones de los bodegueros y guardando algo más de silencio para la cata. La organización cuidó los detalles de la luz y la música, pero algunas personas no supieron entender lo mágico que puede llegar a ser este tipo de evento en un estado más silencioso.

“A la cata” tiene diversos menús de maridajes: “vinícola”, “cervecera”, “champagnera”, “licorera” y “sexológica”. Y el próximo evento será una cata vegana el 17 de mayo.

Mi agradecimiento a la organización por estas iniciativas, y por su amabilidad. Volveremos a vernos.

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Cristina Arroyo