¿Sabías que Alicante aparece en la primera guía de ferrocarriles europeos de principios del siglo XIX? En este artículo descubrirás esta curiosa historia.
Todo viaje tiene varias etapas y todas ellas se pueden disfrutar de diferentes maneras. La primera, además, tiene la peculiaridad de que puedes vivirla, incluso, sin que el viaje haya comenzado.
Esta fase es la de elección de destino e información. Ya es de todos sabido que Internet vino a revolucionarlo todo, a acercarnos el mundo, a verlo y casi tocarlo desde nuestra pantalla de ordenador, pero no podemos olvidarnos de que antes de todo eso, planeábamos nuestro itinerario con las “Guías de Viaje”. Aún hoy en día, hay muchas personas que las llevan consigo, llenas de anotaciones, de banderitas de colores saliendo de sus páginas. Son aquellos para los que el viaje no comienza cuando tomas el avión, tren, barco, coche…para ellos todo empezó mucho tiempo antes, leyendo detenidamente todo lo que el destino elegido tenía para ofrecerles y, en definitiva, disfrutando desde el minuto cero.



A lo largo de los años, se han comercializado miles de ellas, incluso hay librerías dedicadas en exclusiva a su venta, pero hoy te quiero hablar de una guía muy especial, una joya de la que todo viajero que se precie tiene que haber oído hablar en algún momento y en la que ya en pleno siglo XIX, se nombraba a Alicante como destino turístico. Me refiero a la Guía Bradshaw, la “Continental Railway guide”, que comenzó a publicarse a finales de 1839 y continuó hasta 1961.Hoy todavía se puede adquirir un facsímil de la edición de 1913, una “rara edición especial” que muestra una Europa en vísperas de la Primera Guerra Mundial, en las llamadas épocas Eduardiana y Victoriana , que incluye mapas desplegables realmente interesantes para los amantes de la historia europea.
George Bradshaw era un cartógrafo de Manchester, que decidió recopilar y publicar en una guía todos los horarios de trenes que recorrían Gran Bretaña, ya que, en aquel entonces, sólo estaban disponibles en los tablones de las propias estaciones con la incomodidad que esto conllevaba. Esta publicación supuso un antes y un después en el mundo de los viajes y lo mejor es que ha llegado hasta nuestros días con una vigencia asombrosa.

Richard Evans
La guía está dividida en tres secciones, en la primera aparecen los horarios de trenes que circulaban por todo el continente en aquel momento. En la página 296, podréis encontrar con todo detalle, las líneas con origen o destino Alicante.
La segunda parte es realmente una guía de las grandes metrópolis de la época, así como de otras ciudades en las que el ferrocarril tenía parada, como por ejemplo Alicante, a la que la guía dedica una curiosísima reseña en la página 566, que os recomiendo leer, en la que se hablaba ya entonces de la importancia de las exportaciones de frutas y vinos. También se elogiaba el clima invernal, así como el interior de la Concatedral de San Nicolás. Bradshaw también reseñó la “obligatoriedad” de subir al Castillo de Santa Bárbara y la existencia de vapores que conectaban Alicante con otros puertos tanto españoles como extranjeros. Es curioso que destaca el nombre del Vicecónsul Tato, muy conocido en Alicante, así como una insólita y breve nota entre comillas dedicada a Busot indicando la distancia en diligencia desde la capital, así como su privilegiada situación entre bosques de pinos, por lo que ya en aquella época, según comenta Bradshaw, era ya considerado como un resort invernal…una rareza que me encanta releer de vez en cuando.
Y por último, un sinfín de geniales anuncios de los hoteles más destacados, balnearios y lugares turísticos, meticulosamente ordenados por orden alfabético de la ciudad donde se encontraban (Muchos de ellos curiosamente, continúan abiertos a día de hoy) , que son una extraordinaria lección de historia de la publicidad, en la que cada anuncio tiene un estilo gráfico propio, algunos incluyen pequeñas fotografías, en los que la descripción es una lección magistral de cómo el turismo se iba abriendo camino y de cómo iba iniciando una historia que fue el comienzo del fenómeno actual, motor de nuestra economía.

Seguramente, muchos de vosotros conocéis esta guía, por la famosa serie de documentales de la BBC basados en dos de estas guías de viajes: la Great Continental Railway Journeys publicada en 1863 y la Great Continental Railway Journey publicada en 1913.
Estos programas están conducidos por el genial periodista británico de origen español, Michael Portillo, todo un “British dandy” que, con sus coloridos atuendos, recorre el mundo entero usando la Guía Bradshaw, siguiendo las recomendaciones que podemos leer entre sus páginas, comparando los viajes en tren tal y como se describían en la publicación original y cómo son en la actualidad y así, como el mismo Michael dice: “Para averiguar hasta qué punto los ferrocarriles, los lugares y los tipos de personas sobre los que escribió Bradshaw, siguen existiendo». De hecho, el facsímil ha visto la luz gracias a esta serie televisiva.

Michael Portillo desempeñó altos cargos en la política británica en tiempos de Margaret Thatcher y John Mayor. Ocupó las carteras de Empleo (1994-1995) y Defensa (1995-1997) y es un periodista de prestigio internacional.
Aquí tenéis el vídeo del primer programa donde podéis conocer un poco más sobre esta guía tan peculiar.
Por cierto, que hace poco tiempo, mientras, casualmente ya estaba preparando este artículo, Michael Portillo se encontraba recorriendo Murcia y Cartagena, grabando uno de sus próximos programas dedicado a viajes por España, así que espero que muy pronto se deje caer por tierras alicantinas donde muchos estaremos encantados de recibirle.

