En la tertulia de la AAPET, del pasado miércoles 4 de septiembre, contando con la habitual acogida del Hotel Porta Maris de Alicante, hemos tratado el cada día más habitual sector de ciudadanos que desean disfrutar de las vacaciones acompañados de sus mascotas de compañía. Una particularidad de creciente demanda e interés turístico.

Muchos de mis amigos prefieren esta modalidad y me comentan que para evitar inconvenientes prefieren concertar con antelación la reserva de hoteles o residencias especialmente habilitados, para compatibilizar las necesidades de su mascota.

Tal y como hemos puesto en evidencia, se trata de un tipo de demanda que cada día cuenta con más oferta especializada, con alojamientos habilitados para ello, no solo para perros mascotas sino algunos otros animales de compañía. Nuestros tertulianos invitados de hoy son un ejemplo en Alicante.

No obstante, este turismo requiere no solo alojamientos sino otro tipo de instalaciones servicios complementarios, como zonas de esparcimiento, playas compartidas, etc. Y es en este aspecto donde se requiere una apuesta decidida de la Administración cuya correcta satisfacción requiere la intervención de todos los sectores sociales: Sector Público y Privado. Turismo. Transporte. Hostelería. Sanidad. Bienestar, etc. La AAPET ha decidido abordar el asunto en esta tertulia, con evidente acierto, a juzgar por la concurrencia y el interés.

Aunque yo era de los indiferentes, he acabado interesándome conforme avanzaba la tertulia, primero porque me ha sorprendido el nivel profesional de los invitados cuyos hoteles e instalaciones ha sabido adecuarlos cumpliendo con los mejores equipamientos se confort, seguridad y sanitarios y en segundo lugar porque en mis actuales vacaciones por Europa he podido comprobar la imperceptible incomodidad o rechazo que las mascotas han representado para quienes viajábamos sin ellas. Una cuestión de cultura cívica y regulación normativa para la convivencia.

Yo no tengo mascota, pero me gustan los animales. De joven viví largas temporadas en el campo, rodeado de animales. Se trataba de unas relaciones de complementariedad, responsabilidad y tolerancia. Es más, aquellos animales cumplían su papel y casi formaban parte de la familia. Hoy los papeles han cambiado así como el entorno social en el que nos desenvolvemos los ciudadanos.

Son nuevos tiempos y nuevas exigencias. Las mascotas forman también de la convivencia en nuestras ciudades, son hoy parte de la familia. Pero uno de los inconvenientes actuales es que en nuestro país hay un déficit de cultura cívica y de cumplimiento de la normativa que acaba generando desencuentros en la convivencia entre ambos sectores los que tienen mascotas y los que no, particularmente perros.

Desgraciadamente en las calles de Alicante sufrimos un nivel de suciedad que atenta contra la imagen turística de la ciudad, con serios inconvenientes para el turismo.

Volviendo a la tertulia, me he llevado una grata sorpresa porque he visto motivación y predisposición entre nuestros invitados, profesionales hoteleros, decididos e interesados a satisfacer este tipo de demanda turística en iguales o mejores estándares de calidad de referencia en el mundo.

Pascal Razurel, Director del Hotel IBIS y Diego Ramírez, Director Comercial del Hotel Calas de Alicante; Ángel Rodríguez, Vicepresidente de APHA de Alicante; Chesco Iniesta, Presidente de Fedanimal; pioneros profesionales a quienes se les nota el esfuerzo en captar, atender y defender, en sus respectivas empresas e instituciones este nicho de negocio, no exento de mayor carga de trabajo ni de responsabilidad profesional en sus gestiones personales y Jorge Vidal, propietario innovador de instalaciones complementarias para el turismo con mascota, en los que, a pesar de haberse dejado la piel en estas iniciativas, la falta de responsabilidad y criterio de la Administración le ha dejado en la estacada, dando un paso atrás.

Otro aspecto a considerar es el de las Instalaciones en playas para compartir el baño con las mascotas, me dicen que solo hay una lejos y desatendida.

Hemos comprobado que el sector privado ya está comprometido; no así la Administración, de la que todos esperan más empeño, corresponsabilidad y compromiso para aunar esfuerzos y satisfacer una demanda creciente que nos viene desde dentro y desde fuera. Y es absolutamente necesario que tomen las riendas para ir por delante en el desarrollo de esta modalidad de turismo e incentivar la calidad de sus servicios.

Aunque todos hemos echado en falta la asistencia de representantes municipales, esperamos que les lleguen algunas de nuestras conclusiones y se percaten que están al servicio del ciudadano.