El interior de la provincia de Alicante se viste de colores ocres y rojizos con la llegada del otoño, ofreciendo un escenario inmejorable para los amantes del turismo activo. Desde la AAPET, proponemos un itinerario detallado de cuatro días y tres noches para descubrir el Valle de Guadalest. Una escapada que combina la exigencia del pico de Aitana, la serenidad del embalse, atardeceres de postal y la más auténtica gastronomía local.
El turismo de interior en la Costa Blanca encuentra en el Valle de Guadalest uno de sus grandes bastiones. Lejos de la masificación estival de la costa, el otoño nos regala temperaturas suaves, perfectas para la práctica del senderismo. Esta propuesta, pensada para realizarse de lunes a jueves, establece su «campamento base» en La Colina de Charly, una encantadora casa rural, ideal para este tipo de escapadas compartidas, ya que está perfectamente preparada para alojar a grupos de 10 a 15 personas. Sus instalaciones garantizan la intimidad y el descanso del viajero gracias a sus 7 suites dobles, contando cada una de ellas con su propio baño privado.
Primer día – lunes: Llegada y primer contacto con la montaña
La escapada comienza a mediodía. Tras la llegada y el acomodo en La Colina de Charly, la mejor forma de tomar el pulso al valle es realizar un breve y tranquilo paseo por los alrededores del alojamiento. Esta primera tarde está pensada para desconectar del ritmo urbano, respirar el aire puro de la sierra y contemplar cómo la luz del otoño empieza a bañar los bancales de almendros, olivos y pinos que caracterizan este paisaje alicantino.
Segundo día -martes: El techo de Alicante y un atardecer monumental
El segundo día exige madrugar, pero la recompensa es incomparable. La mañana está reservada para una de las rutas más emblemáticas e intensas de la provincia: el ascenso a la Cumbre de Aitana. Con 1.558 metros, es el techo de la provincia de Alicante, partiendo tradicionalmente desde la Font de Partegat.
📌 Ficha Técnica: Ruta 4 – Cumbre de Aitana (desde Font de Partegat) (Más información)
- Duración: Entre 4 horas y media y 5 horas, dependiendo del ritmo.
- Dificultad: Moderada-Alta. Requiere sortear zonas pedregosas y el estrecho «Passet de la Rabosa» antes de acceder a la cima.
- Distancia: Ruta circular de entre 10 km y 13,9 km (dependiendo de las variantes del trazado PR que se tomen).
- Desnivel positivo: Entre 400 m y 640 m.
Tras el esfuerzo físico, es el momento de reponer fuerzas con la rica gastronomía de la montaña alicantina. La recomendación ineludible es comer en la histórica Venta de la Montaña, un referente para degustar los platos de cuchara tradicionales de la zona.

La tarde exige un merecido descanso en La Colina de Charly. A las 18:00 horas, con las energías renovadas, el plan perfecto es descender hasta el histórico pueblo de El Castell de Guadalest. El objetivo: pasear por sus calles empedradas sin las aglomeraciones matutinas y presenciar un atardecer mágico desde sus miradores, viendo cómo el sol se esconde tras las sierras de la Xortà y Serrella.
Tercer día – miércoles: Las aguas esmeraldas del embalse y aromas de Altea
La jornada del miércoles se plantea más versátil, girando en torno a la belleza del Embalse de Guadalest, cuyas aguas turquesas contrastan espectacularmente con el verde de los pinares.
📌 Ficha Técnica: Ruta Circular Embalse de Guadalest (Más información)
- Duración: Aproximadamente 2 horas y media.
- Dificultad: Baja. Es una ruta apta para todo el mundo.
- Distancia: 10 kilómetros en su trazado circular íntegro.
- Desnivel positivo: Muy suave, un itinerario mayormente llano y muy agradecido.
Para adaptarse a todos los perfiles de senderistas, se pueden tomar alternativas:
- Nivel Alto: Salir caminando directamente desde La Colina de Charly, sumando desnivel y kilómetros.
- Nivel Medio: Dejar los vehículos en Benimantell y desde allí descender hacia la ruta del embalse.
- Nivel Suave (Familiar): Bajar en coche hasta la propia presa del embalse y recorrer únicamente el margen izquierdo en un agradable paseo llano hasta el municipio de Beniardá.
El broche de oro a la mañana lo pondrá una comida en Masos de Guadalest, una experiencia enológica, que se complementará con una cata de vinos, poniendo en valor la creciente calidad de la enología en las comarcas de la Marina Baixa y Alta.
Para la tarde, el itinerario ofrece libertad. Los viajeros pueden optar por descansar en el valle o, para aquellos que busquen un contraste paisajístico, acercarse a la costa para dar un paseo por el inconfundible casco antiguo de Altea, con sus cúpulas azules y su encanto mediterráneo.
Cuarto día – jueves: Despedida del paraíso interior
La mañana del jueves marca el final de esta experiencia inmersiva. Un momento para un último desayuno con vistas al valle antes de emprender el viaje de regreso, llevándose consigo la certeza de que el interior de Alicante, y en especial el Valle de Guadalest, es un destino de primer orden mundial para el turismo de naturaleza.

🛎️Si este itinerario te ha inspirado para organizar tu próxima escapada a la montaña alicantina, La Colina de Charly, ha preparado una oferta especial exclusiva para estancias de tres noches entre semana. Más información en https://lacolinadecharly.com/
