LLEGA EL DIA

Cuando Eugenio Herrero y yo nos acercamos hasta la Asociación de Amigos del Camino de Santiago a gestionar las credenciales, condición previa, y le digo al responsable que queremos hacer el camino, con una chispa de ingenio me contesta: “pero el camino ya está hecho”.

Luego comprobamos que ambos teníamos razón: Hay muchos Caminos de Santiago, prediseñados y señalizados, con la vieira y la flecha amarilla. Sólo hay que elegir el que te acomode y andarlo, porque mi querido amigo de Alicante: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. El Camino de Santiago es la tercera peregrinación cristiana después de Jerusalén y Roma.

Es importante documentarse en internet o youtube y conocer experiencias, equipamientos y dificultades.

SALIMOS DE ALICANTE.-

Nos acerca al Altet mi amigo y experimentado peregrino Paco San Martin que nos da los últimos consejos en el coche.

Los días disponibles y el vuelo directo de Ryanair de Alicante a Santiago hacen que optemos por el Camino Portugués, de Tuy a Santiago, que parece más completito, aunque una vez nos apeamos del  autobús en Tuy, como aun queda día, decidimos darle una dimensión internacional a nuestro Camino: Cargamos las mochilas, cruzamos el Puente Internacional  y subimos por la empedrada carretera hasta Valença do Minho, para dormir en el hotel Val Flores y al día siguiente sellada la credencial salir desde este pueblo portugués. Fue una buena decisión por la belleza de la ciudad medieval amurallada y la extraordinaria cena de pescado con un licor de la casa que nos motiva a hacer votos por un viaje feliz.

DE VALENÇA DO MINHO A SANTIAGO. EL CAMINHO

 

Por delante 124 km., y 6 días andando. Los ojos bien abiertos para no salirte del camino, no perder ni una sola fuente, ni un solo cruceiro ni un solo convento o  iglesia para visitar y la mente puesta en el Albergue Municipal final de etapa. Y andar, andar y andar. La CN-550 (vía de la plata) serpentea paralelamente nuestro camino y en ocasiones la cruzamos o andamos por su arcén.

De esta manera vamos viviendo experiencias. Una de ellas es la pernocta en los albergues de peregrinos, extraordinarios establecimientos públicos de convivencia y hospitalidad por solo 6 €. Alternativamente existe una amplia oferta de albergues privados, hospederías y hoteles. En cualquier momento puedes recurrir a servicios de apoyo como el transporte punto a punto de mochilas (Tuitrans, Correos, etc.). Hemos coincidido con colegios en viaje de fin de curso con el apoyo de microbús. Incluso un peregrino impecablemente vestido con su bastón y la compañía de un porteador. Nuestras fechas del 20 al 27 de abril han sido acertadas: buen clima, y pocos peregrinos de mayoría portuguesa, muchos ciclistas y alguno testimonial a caballo.

Recomiendo realizar una pequeña compra al final de cada etapa para la frugal cena y desayuno en la cocina del albergue y así disfrutar de las tertulias con otros peregrinos. Tomar agua o zumo en los chiringuitos del camino. Y al final de las etapas un buen “menú del peregrino” con vino Ribeiro, Albariño o Mecía. El pan gallego ha sido un buen descubrimiento. Obligatoriamente hay que acostarse lo más tarde a las diez y sugiero levantarse a las 6 para que en el camino te den las siete para no llegar más allá de las 13,30 a tu destino. Siendo así, hay tiempo para todo.

A tu ritmo, paso a paso, fotografiando y disfrutando del paisaje, refrescándote en fuentes y  riachuelos van pasando los kilómetros. Siempre atentos a evitar los sobreesfuerzos y las llagas, aunque si aparecieran, los hospitaleros tienen buenos remedios. Nosotros hemos utilizado buen calzado y una crema de urea con excelentes resultados preventivos.

Seis etapas y seis destinos: O Porriño, Redondela, Pontevedra, Caldas, Padrón, Santiago. Poco más o menos 20 km/etapa y 4 km/hora.

LO MEJOR Y LO PEOR

A vuela pluma me vienen a la memoria buenos recuerdos: El camino en sí mismo y debió ser su espiritualidad el que en la primera etapa me desaparecieran todas las incertidumbres y achaques. El paisaje verde y frondoso en muchas ocasiones acompañado de riachuelos y el canto de los pájaros. La  calidad y atención hospitalera de los albergues municipales. El encuentro en el Puente Sampaio con el “buitre” Manuel Martínez, paisano, cuya experiencia y conversación nos ha hecho ameno el camino hasta Santiago. El lavadero de aguas termales de Caldas y el encuentro en esta ciudad con Manolo Torres, buena persona y buen guía al que le deseo suerte en la vida. Los gallegos que desde sus casas (por cierto rebosantes de lirios y rosas), o desde sus parcelas agrícolas  trabajando codo con codo mujeres y hombres,  nos deseaban “bom caminho” al pasar. La “Paradiña” llegando a  Santiago, al límite de fuerzas que nos aconsejó la ruta histórica más corta y no otras propuestas por intereses comerciales. El “sello” que buscas acuñarlo como niños buscan los cromos para completar el álbum. Es obligatorio dos cuños por etapa y más de cien kilómetros de camino para canjear por el “gran premio final” en la casa del peregrino de Santiago.

Y lo peor fueron  los cuatro kilómetros del polígono industrial entre Tui y Porriño una carretera polvorienta, sin sombra, arcén ni una puñetera fuente. (Hay una ruta alternativa pero la picaresca de los bares del polígono falsea las señales).

SANTIAGO DE COMPOSTELA

No te crees que hayas llegado a la Plaza del Obradoiro  pero aquí estas en el km O,  a las 14, 45 del día 26. Rodeado de peregrinos, gaiteros y personajes curiosos. Hoy toca pasear por Santiago hasta mañana a las 16 horas que sale nuestro avión. Pero inmediatamente vamos al Seminario Mayor San Martin Pinario donde Eugenio reservó una celda de peregrino en la 5ª planta, individual y con ducha a precio de peregrino y dejamos las mochilas porque no dejan entrar con ellas a la Basílica. Ya le habíamos echado el ojo en nuestro anterior viaje familiar de la fiesta del marisco.

Enseguida a abrazar al Apóstol Santiago. Hay que ver la cantidad de cosas que le agradecí y le pedí al Apóstol en el corto tiempo que me permitió la foto de Manuel y la cola de peregrinos. Y acto seguido a canjear los sellos de la credencial por el gran premio final: la Compostela y el Certificado (dos entrañables documentos para enmarcar). Acabado el Camino, religioso, espiritual o turístico, cada uno que escoja la versión que más le acomode. Para mi reúne las tres y no les veo sentido individualmente.

Una ducha con pequeña siesta y a pasear por Santiago. Tapas, vinos y museos. Santiago es una ciudad monumental y hay mucho que ver, beber y comer. Acabamos el día con una super mariscada de 80 € como premio.

A la mañana siguiente, después de un espectacular desayuno de peregrino en el Seminario, mas museos compras y recuerdos. Pero a las 12,30 en punto la Misa del Peregrino, en la que nos aguardan dos sorpresas: la primera es cuando el sacerdote hace una referencia personal a nuestro viaje: …..” y dos peregrinos de Valença do Minho, procedentes de Alicante”. – ¡Hemos triunfado¡ exclamó Eugenio emocionado – que me emocioná a mi también. El segundo es la experiencia del Botafumeiro.

Con el tiempo justo salimos hacia el aeropuerto. Un vuelo en Ryanair de 90 minutos nos trae de regreso a Alicante, donde nos recoge Patricia.

Camino de Valença do Minho – Santiago. Del 20 al 27 Abril 2017

Eugenio Herrero y Damián Uclés. Peregrinos

Por Damián Uclés Fernández

Jubilado, escritor y viajero

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