
Santa Pola vive en la actualidad un momento especialmente relevante en materia de recuperación y puesta en valor de su patrimonio histórico. Así lo explica María José, directora del Museo del Mar de Santa Pola, quien destaca que el municipio está desarrollando algunos de los proyectos patrimoniales más ambiciosos de los últimos años.
Según explica, esta situación responde a la coincidencia de dos factores fundamentales. Por un lado, una clara voluntad política de apostar por el patrimonio cultural como eje estratégico del desarrollo local. Y por otro, la aparición de importantes líneas de financiación europeas tras la pandemia, especialmente a través de los fondos de recuperación Next Generation, que impulsan proyectos vinculados al turismo cultural.
Gracias a la planificación previa realizada por el Ayuntamiento y a la elaboración de documentos estratégicos —como el plan museológico del museo aprobado por unanimidad en el correspondiente pleno, o los distintos planes directores— Santa Pola ha podido presentar proyectos competitivos para acceder a estas ayudas. Este trabajo previo ha permitido obtener financiación para diversas actuaciones que buscan recuperar y divulgar el patrimonio histórico del municipio.
Entre los proyectos más destacados se encuentra la puesta en valor del yacimiento romano de Portus Ilicitanus, que ya ha comenzado a abrirse al público mediante visitas guiadas tras años de abandono. También se está trabajando en la musealización del yacimiento de La Picola, donde actualmente se licita una primera fase de intervención dotada con más de un millón de euros. Esta actuación permitirá consolidar los restos arqueológicos, instalar pasarelas, señaléctica y estructuras de protección para facilitar su visita.

Paralelamente, se ha solicitado una nueva subvención superior a los dos millones de euros destinada a una segunda fase que incluiría la urbanización del entorno y la creación de un centro de interpretación que permita desarrollar actividades culturales y educativas en el propio yacimiento.
Otro de los proyectos relevantes se sitúa en la sierra del cabo, donde se están recuperando y poniendo en valor los pabellones históricos del Faro de Santa Pola. Este espacio se convertirá en un centro educativo dedicado a interpretar tanto el patrimonio histórico vinculado a la Guerra Civil como el patrimonio natural de la zona, desde sus elementos defensivos hasta su singular geología y biodiversidad.
Estos trabajos arqueológicos se realizan en estrecha colaboración con la Universidad de Alicante, institución que participa activamente en las campañas de investigación y excavación desarrolladas en el municipio. Entre los especialistas implicados destaca el arqueólogo e historiador Felipe Mejías López experto en arqueología de conflictos bélicos y director del proyecto arqueológico del campo de concentración de Albatera, quien dirige los trabajos de investigación relacionados con la arquitectura defensiva de la Segunda República en la sierra de Santa Pola.

Asimismo, las investigaciones vinculadas al mundo romano y al estudio del Portus Ilicitanus cuentan con la participación del catedrático de Historia Antigua Jaime Molina Vidal, profesor de la Universidad de Alicante y uno de los mayores especialistas en el comercio y las redes portuarias del Mediterráneo romano. Su trabajo científico permite contextualizar los hallazgos arqueológicos dentro de las rutas comerciales y económicas de la Antigüedad.
Todas estas actuaciones responden a una filosofía de gestión denominada “museo territorio”, que amplía el concepto tradicional de museo. En este modelo, el museo no se limita a un edificio, sino que integra diferentes espacios patrimoniales del municipio. De este modo, lugares como el castillo-fortaleza, los yacimientos arqueológicos o distintos elementos del paisaje cultural pasan a formar parte de un mismo discurso museístico.

La divulgación también juega un papel esencial en este proceso. El museo ha desarrollado una intensa actividad de comunicación a través de redes sociales y de su canal de YouTube, Museo del Mar Santa Pola, donde se documentan las campañas arqueológicas, conferencias, exposiciones y actividades educativas. Este archivo audiovisual se ha convertido en una valiosa herramienta para acercar el patrimonio local tanto a investigadores como al público general.
Desde el punto de vista turístico, estas iniciativas pretenden reforzar la oferta cultural de Santa Pola como complemento al tradicional turismo de sol y playa. Cada vez más visitantes buscan experiencias culturales durante su estancia, lo que convierte al patrimonio en un recurso estratégico para diversificar la oferta turística y atraer nuevos perfiles de visitantes.
También la participación ciudadana ocupa un lugar importante en esta nueva etapa. Desde el museo se ha lanzado un llamamiento a las personas jubiladas del municipio para integrarse en un programa de voluntariado cultural que permita reforzar las actividades de divulgación y acercar aún más el patrimonio a la sociedad.
Un legado que mira al futuro
Mientras las excavaciones continúan y los proyectos avanzan paso a paso, Santa Pola parece redescubrir una parte esencial de su identidad. Bajo la arena, entre antiguos muros romanos o en los silenciosos pabellones del faro, la historia del municipio emerge lentamente para ser contada de nuevo.
Quizá ese sea el verdadero sentido de esta ambiciosa apuesta patrimonial: no solo recuperar piedras antiguas, sino reconstruir el relato de un territorio que durante siglos ha sido puerto, frontera, refugio y lugar de encuentro de culturas.
Y en ese camino, como recuerda la directora del museo, la clave no está únicamente en los fondos europeos, en los proyectos o en las excavaciones. Está, sobre todo, en la capacidad colectiva de comprender que ese legado pertenece a todos y a todos nos corresponde protegerlo.
Porque el patrimonio —concluye— se sostiene, ante todo, sobre una palabra sencilla y esencial: respeto.
Enlaces de interés:
Canal YouTube del Museo del Mar
Programa de voluntarios mayores
