Mil y una razones para un fin de semana.

La situación geoestratégica de la comarca de quesada en la cabecera del alto Guadalquivir propició que coincidiera con la ruta de penetración de las primeras colonizaciones europeas procedentes de Tanzania, dando lugar a los primeros sedentarismos humanos, hace mas de 1,5 millones de años.

Aquellos clanes prehistóricos encontrarían en esta tierra los recursos básicos para su incipiente economía depredadora: agua, caza y refugios naturales; toda vez que desde el inicio del cuaternario ya había quedado conformado el excepcional relieve geológico y montañoso de este territorio. De aquel pasado son testimonios actuales innumerables cuevas y refugios prehistóricos naturales que han perdurado a lo largo y ancho de la geografía de Quesada.

Hace mas de 4000 años, la fertilidad de la campiña y la riqueza forestal de Quesada y su entorno, aportaron un importante recurso para la economía de las subsiguientes culturas: tartesios, fenicios, griegos, romanos, visigodos, árabes, etc., que dejaron su indeleble huella en estas tierras montañosas   inspiradoras de religiosidad   y generadoras de una cultura rica en matices y arraigada tradición mariana en sus habitantes.

Los geógrafos e historiadores Posidonio y Estrabón, informados por los fenicios, dieron testimonio de la singular geografía y riqueza forestal de esta tierra, como zona de paso desde el levante de la península al valle del Guadalquivir.

quesadaEl aprovechamiento maderero del pino laricino sería posteriormente intensivo para las crecientes necesidades de construcciones terrestres y marítimas , llevando a intensas talas, mayormente en régimen de monopolio y sin contraprestación comunal para los habitantes de la comarca y utilizando ingeniosas estratagemas como la declaración de provincia marítima de la Sierra de Segura por Fernando VI en 1751, estatus que se mantuvo próximo a 100 años.

La explotación de la riqueza forestal muy apetecible para usos ferroviarios (traviesas normales y especiales para aparatos de vía, puentes, cambios, juntas de dilatación, postes para tendido de líneas aéreas, construcciones ferroviarias auxiliares , etc., por su excelente calidad elástica y resinera, comenzó con la creciente implantación de las primeras líneas privadas de ferrocarril en Andalucía, auspiciadas por las franquicias y condiciones de financiación de la Ley General de Ferrocarriles de 1855.

La creciente demanda maderera para usos ferroviarios, mineros, navales e inmobiliarios, sometería mas aun a estos bosques a una explotación intensiva, entre los siglos XVIII y XIX, sin verdaderos programas equilibradores de repoblación forestal. Salvo contadas excepciones.

Es difícil estimar el valor de la riqueza maderera extraída, pero una referencia histórica relata que el año 1896 con la madera extraída de las Sierras de Cazorla, segura y las Villas ese año, podrían haberse construido unos 500 km. de trazado ferroviario (el doble de la longitud del cercano ferrocarril Linares – Almería).

Tal fue el grado de la actividad extractora que Renfe inspiró en estos bosques la creación organizativa de una división ferroviaria, con aserraderos en Vadillo Castril (hoy escuela de capacitación forestal) y en la estación de Linares Baeza; con resultados mas beneficiosos para la articulación estratégica del territorio nacional que para la propia comarca originaria del recurso y sus habitantes .

En el ámbito ferroviario, solo la referida línea Linares – Almería (unos 250 km. de longitud), inaugurada en 1899 por la compañía de los caminos de hierro del sur de España, franquea tímidamente el termino municipal de quesada, porque en el diseño de su trazado se dio la espalda a las necesidades de desarrollo y movilidad de las poblaciones locales y se pusieron los ojos exclusivamente en la explotación de los cotos mineros y recursos minerales privados. no obstante todos los municipios aspiraban en aquellas fechas a tener su correspondiente estación de ferrocarril, dando liga a frecuentes pugnas entre ellos.

Quesada llegó a disponer de estación propia, ubicada en el P.K. 61/920, catalogada de 4ª categoría y contaba con suficientes dotaciones como : edificio de viajeros, casilla de guarda, lampistería, cantina, aseos, vías de cruce y apartado , andenes, placa giratoria, etc., no obstante, los 22 km. que la separaban del municipio y la tardía construcción del camino vecinal que los comunicaba, la A-322, dificultaron el oportuno aprovechamiento de esta nueva infraestructura;   mientras que   municipios mas próximos, por poner un ejemplo, Jodar, tuvieron con la inauguración del ferrocarril un gran auge económico y comercial.

De aquel histórico patrimonio ferroviario de quesada, en la línea Linares – Almería hoy en servicio y explotada por Renfe desde el 1936, nada se conserva en la actualidad, los edificios, después de años carentes de estrategias de conservación, fueron demolidos en épocas recientes. Sin embargo, junto a la antigua estación de Quesada,   en el P.K. 65/400, aun se conserva aunque remozado el excepcional puente sobre el barranco salado o viaducto de larva, la obra de ingeniería mas avanzada y arriesgada para su tiempo, hito de una época floreciente de la alta Andalucía, un puente metálico que por sus características de esbeltez, longitud, altura de las pilas y diseño, hizo que fuera una de las obras record de ingeniería mas importantes de su época, equiparable al Britania Bridge o al puente de Brooklyn, entre otros.

Este viaducto se considera una obra excepcional del patrimonio arqueológico ferroviario de España, ignorado por muchos lugareños y que debería ser tenida en cuenta para su divulgación en los documentos promocionales de la comarca de quesada.

A partir de la construcción de estas nuevas infraestructuras aparecieron relaciones de transporte de viajeros y mercancías entre los municipios y sus estaciones. en 1953 de los cuatro camiones que existían en Quesada, uno hacia el servicio diario de mercancías entre el municipio y la estación.

Las nuevas tecnologías ferroviarias y la creación del parque natural, dieron una tregua a la recuperación de estos bosques en los que aun permanecen testimonios del pasado, variedades de pinos de mas de 1000 años de antigüedad y longevos tejos que superan los 2000 años, que junto a conocidos ejemplares como el Pino Galopan, pueden inspirar ingeniosos recursos turísticos para la comarca.

En quesada se concita además un ingente patrimonio de recursos medioambientales, arqueológicos, paisajísticos, culturales, lúdicos y museísticos a los que ha venido a incorporarse recientemente, gracias a la ambiciosa apuesta municipal por la cultura, el legado del poeta Miguel Hernández, a cuya esposa y musa Josefina Manresa conocí personalmente en 1973 en su domicilio de Elche. Josefina Manresa, nacida en quesada el 2 de enero del 1916, fue coetánea de otro entrañable quesadeño, Marcelo “farragut”, mi padre.

Hasta aquí unas cuantas razones para un fin de semana y descubrir el resto.

 

Ingeniero y Tte. Coronel de Ferrocarriles

Alicante. agosto 2014

Por Damián Uclés Fernández

Jubilado, escritor y viajero

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