BORJA VARGAS LLOPIS, LICENCIADO EN HUMANIDADES, PROFESOR, ESCRITOR, FOTÓGRAFO Y VIAJERO INCANSABLE.
Hoy comienzo una serie de artículos dedicados a breves entrevistas en las que converso con “Mis alicantinos favoritos”, un grupo de personas nacidas en Alicante o alicantinas de adopción que destacan en ámbitos muy distintos, pero, con un denominador común: Esta ciudad es su ciudad, su refugio, aunque algunos de ellos vivan a miles de kilómetros. Siempre vuelven a este rinconcito del Mediterráneo porque aquí es donde están sus raíces, donde siempre estará su casa.
Así pues, comencemos a conocerlos. En primer lugar, os presento a Borja Vargas Llopis:

Borja nació en Alicante en 1981, pasó su niñez y juventud como cualquier chico de su edad, entre libros, películas y salidas con los amigos por las calles de nuestra ciudad.
AAPET: ¡Hola Borja! En primer lugar, me gustaría que nos contaras qué recuerdos imborrables tienes de tu infancia y juventud en Alicante. Esos momentos “grabados a fuego” en tu memoria que siempre te acompañan.
BORJA: ¡Ni hao! No sé por dónde empezar, siempre he intentado aprovechar los días y, los lleno de cosas que me parece que merece la pena hacer. Pero, por ejemplo, recuerdo unas Hogueras en las que iba corriendo porque llegaba tarde a la palmera y tuve que quedarme en el primer sitio desde el que pensé que se podría ver. Ese sitio, al que vuelvo cuando puedo y que es secreto, es un punto en la ladera del Benacantil, y desde ahí vi la palmera como si fuera la primera vez, parecía que se me caía encima. Los pequeños incendios en el monte después del lanzamiento, que también estaban muy cerca, le dieron al momento una capa de irrealidad que se me ha quedado grabada.
Pero fue en su paso a la Universidad, cuando sintió que el continente asiático le atraía como un imán. Algo en su interior le dijo que ése era su camino y después de licenciarse en Humanidades por la UA, viajó a China por primera vez.
AAPET: Borja, cuéntanos cómo fueron esos momentos, ese proceso en el que te das cuenta de que quieres dejar Alicante, dejar España y trasladarte definitivamente a un país tan lejano y distinto culturalmente a lo que conocías hasta la fecha y porqué elegiste Guangzhou.
BORJA: La primera vez que estuve allí fue durante unas vacaciones de verano. Las pasé estudiando chino y descubriendo la zona. Mi primer pensamiento al salir del aeropuerto fue: “No me puedo creer que exista un sitio más caluroso que Alicante”. Durante 5 meses al año es un horno con humedad agobiante y tifones frecuentes, pero me alucinó tanto la ciudad que no me quedé tranquilo hasta que pude establecerme allí.
AAPET: Y, una vez que decides dar el salto a Oriente, ¿Cómo conseguiste integrarte laboralmente hablando? ¿Fue especialmente complicado por ser Occidental? ¿Cuál fue el mayor obstáculo que tuviste al principio para abrirte camino?

BORJA: Los primeros obstáculos eran prácticos: Visados y permisos de residencia, aprender a hacer las cosas más simples de la vida cotidiana, que son bastante diferentes, y encima mi chino entonces era más limitado… También cuesta acostumbrar el estómago, claro; aunque ahora me pasa al revés y necesito tiempo para que deje de sentarme mal la comida occidental cuando vuelvo. Pero esas dificultades, incluida la de que al principio tenía el dinero justo para sobrevivir, las compensaba de sobra la ilusión de todo un mundo nuevo. Al año y medio de llegar entré como profesor en una universidad y ahí sigo, con un trabajo que disfruto y que además me deja tiempo para mis proyectos creativos.
Su condición de humanista también le ha llevado a escribir varios libros: Comenzó publicando Pasará en el rascacielos y más adelante, la serie de tres minilibros Luz y terror en los que su escritura ágil nos descubre historias inquietantes que sin duda hay que leer para entender mejor esa visión tan peculiar de las cosas que tiene este alicantino.



BORJA: Tengo la maldición de no parar de generar ideas, eso complica lo de centrarse en solo uno o dos proyectos. Pero, al final, siempre terminan por concretarse unas cosas sobre otras. Y nunca dejo de escribir, escribí sobre cultura y cine muchos años, después me centré en el relato corto fantástico, y ahora hago un poco todo a la vez, según me pida el cuerpo. En los últimos meses estoy probando distintos formatos para mi nueva newsletter de Substack, que espero que me traiga muchas alegrías (Y ojalá dinero pues la mayoría del trabajo creativo serio sigue haciéndose gratis o está muy mal pagado) porque me encanta compartir mis textos.
Es precisamente por esa inquietud que le envuelve, por lo que un día, sin apenas darse cuenta, comenzó a hacer de un simple entretenimiento, una actividad paralela a la de la docencia. Lo que en principio eran simplemente fotografías que captaban momentos “mágicos” que se iba encontrando por el camino, fue dando paso a un afán por ver lo que otros no ven, por conservar momentos y rincones que los ojos de aquellos que van por la “superficie” de la vida no son capaces de ver ni de sentir. Empezó a hacernos apreciar la belleza hasta en lo más inmundo de las calles y barrios de una ciudad de contrastes, en la que la tecnología destaca a nivel mundial pero que en su interior ha preservado su sencillez, sus costumbres casi arcaicas, como si unos metros más allá, la vanguardia no lo estuviese invadiendo todo a pasos agigantados.


También organiza excursiones con otros fotógrafos e incluso a veces hace de guía para influencers españoles que recorren el país.

Últimamente ha comenzado a exponer estas fotografías, primero en lugares casi escondidos que me recordaban muy mucho a aquellos bohemios de la Rive Gauche parisina, movidos por un ansia irrefrenable de crear, aunque medio mundo no entendiese de qué iba todo aquello…y después ya en pequeñas galerías y centros culturales en los que además de admirar su obra, se habla de literatura, filosofía y todo lo que surja en un mundo que él mismo ha creado, en el que, simplemente, es feliz.




AAPET: ¿Qué intentas captar con tu cámara? ¿Cuál es el trasfondo de estas instantáneas?
BORJA: Aunque todos mis proyectos creativos parten de encontrar nuevos tipos de belleza y emoción donde no se suele buscar, la verdad es que, en el fondo, las fotos surgen de la experiencia física más literal: dedico mucho tiempo a explorar Guangzhou, que tiene casi 20 millones de habitantes y 12 veces el área de Madrid y no se me acaba nunca, y en esos paseos hago fotos a las escenas que me obligan a pararme y dar rienda suelta a mi cámara. Lo que me fascina suele estar en la extrañeza de suelos sucios, escaleras viejas, ficus y banianos, paredes llenas de moho, y muchas otras estructuras que no tengo ni idea de lo que son y que encuentro por los barrios castizos de Guangzhou, que son como laberintos. Cuando la gente local ve las imágenes, muchos se sorprenden al descubrir las experiencias estéticas que hay escondidas por donde pasan todos los días de su vida, y les hace gracia que tenga que venir un extranjero a revelárselo.


AAPET: Curioso, sin duda. La verdad es que la belleza puede estar presente en los lugares más insospechados, sólo hay que aprender a verla.



Sus ojos verdes, su franca sonrisa, su espíritu curioso que siempre busca preguntas y respuestas a la vez, su carácter indómito, incluso me atrevería a decir un tanto snob y un espíritu zen, pausado y relajado, le han ido ayudando a hacerse un hueco en esa realidad tan diferente a la de “La terreta”. Le encanta viajar y aprovecha cualquier pausa en su trabajo para conocer el país. Sobre todo, aquellos lugares desconocidos para el viajero occidental, que guardan con celo las tradiciones y legado de un pasado ancestral.
AAPET: ¿Qué es lo que más te sigue sorprendiendo de la sociedad China después de estos años que hayas descubierto en estos viajes?

BORJA: Quizá que no deja de cambiar, y a mucha velocidad, y en general a mejor. Muchos de mis estudiantes actuales ya son distintos a los primeros que tuve hace 10 años, tanto en la manera de pensar como en su actitud.
AAPET: En Occidente, ¿Qué podemos aprender de la cultura China que nos sirva para crecer como sociedad, sobre todo en Europa? Y al mismo tiempo, ¿Qué es lo que sigue sin gustarte nada y a lo que no te acostumbras, después de tantos años allí?
BORJA: Lo único a lo que no me acostumbro es al pollo. Nunca me acostumbraré. Por los estropicios que se empeñan en hacer al cortarlo: pasas más tiempo luchando con huesos y trozos de huesos que comiendo. En cuanto a lo de aprender, bueno, como persona más bien tímida, me siento a gusto en Guangzhou porque la gente tiende a ser bastante discreta y respetuosa con los demás. Por supuesto, gran parte de la gracia de España es que la gente es abierta y sociable y no se calla nada, pero supongo que un punto medio sería lo ideal.

Alicante, en cualquier caso, es siempre su faro, su “punto de recarga” donde necesita recalar para recordar sus orígenes, para reencontrarse con su familia, con sus amigos, los de siempre, los que aún conserva desde que fuera con ellos al cole Jesús María donde estudió, jugó y se hizo mayor, con los que ha vivido mil aventuras porque todos pertenecen a esa generación “mega preparada” que tuvo que salir de Alicante hacia otros países para buscar su sitio. Esa generación que ha abierto las puertas del mundo a muchos otros, esa generación que ha situado a Alicante en el mapa internacional.
AAPET: ¿Qué es lo que siempre les cuentas de Alicante cuando conoces a alguien nuevo porque te sientes muy orgulloso de ello? Hablando en “alicantino” ¿De qué te gusta fardar cuando hablas de Alicante?
BORJA: En clase siempre pongo imágenes y vídeos de Alicante y les cuento batallitas, para que entiendan que España no es solo Gaudí y el fútbol, que es lo que conocen. Por ejemplo, hoy estábamos hablando de desiertos y les he enseñado fotos de paisajes de la provincia y les ha chocado que eso esté en Europa y que, en nuestro caso, encima coexista con el mar.

Y con su familia y sus amigos, siempre vuelve a recorrer los rincones que más le gustan de Alicante, siempre con su especial forma de ver las cosas y después nos enseña esas fotos que nos descubren nuestra propia ciudad porque, como digo, su mirada no es la nuestra y así nos hace pensar, porque esa es su verdadera intención, hacernos volver nuestros ojos hacia lugares que antes ni siquiera sabíamos que existían aunque formen parte de nuestra cotidianeidad y verlos como nunca antes lo habíamos hecho. Ahí es donde radica su magia…
AAPET: En definitiva, ¿Te ves capaz de volver a vivir en Alicante algún día o ya has pasado el punto de “no retorno” en el que tu ciudad es sólo parte del camino?
BORJA: Hoy por hoy, no me lo planteo, Guangzhou encaja muy bien con mi forma de ser y todavía hay muchos caminos abiertos para mi fotografía. Pero es muy difícil para un extranjero quedarse eternamente en China, así que, en el futuro, muy en el futuro, es posible que vuelva. Tampoco descarto que tenga que volver antes si me echan por hacer fotos donde no debo.
AAPET: ¡Ja,ja,ja! No creo que se cansen de ti. Ya casi eres uno más de su gigantesca familia…
Y si habéis llegado hasta aquí, os quiero contar que, para abrir esta nueva serie, he escogido a Borja porque él es, de todos mis alicantinos favoritos, el que hace el mayor esfuerzo por volver, pues medio mundo le separa de nosotros, le he escogido por su valía, que es mucha, le he escogido porque ¡De él podemos aprender tanto!Le he escogido porque me encantaría que todo Alicante le conociera como le conozco yo y en definitiva…le he escogido porque le quiero, sí, le quiero. Le he escogido porque es más que mi sobrino el mayor, es mi hermano pequeño, el primer niño al que cuidé con mimo y cariño cuando yo era aún demasiado joven para ello. Le he escogido porque, ante todo, se hace querer y no hay Oriente lejano que le impida mirar siempre hacia Alicante. Así que, por todo eso, simplemente, él debía estar en este comienzo. Espero que sigáis su trabajo a través de sus redes sociales porque, estoy segura de que no os dejará indiferentes y no me cabe duda de que acabaréis atrapados por su magnetismo, forjado entre dos lugares tan lejanos y a la vez tan unidos por un hilo invisible que sólo Borja Vargas Llopis ha sabido entrelazar.
Podéis ver su trabajo y seguirle en :



©Fotografías Borja Vargas Llopis
