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El pasado 14 de febrero se celebró el Dia del Villazgo de El Pinós, una tradición que recuerda el 12 de febrero de 1826, fecha en la que se recibía el documento firmado por Fernando VII, mediante el cual Pinoso dejaba de pertenecer a Monóvar. Conmemorando aquella segregación, siempre se celebra el domingo más cercano al 12 de febrero, y por ello este año 2016, la fecha de celebración ha sido el domingo 14.
Como todos los años, hubo visitas gratuitas y guiadas a la Torre del Reloj, además de a la exposición “El Carche territorio de frontera” o al Centro de Interpretación “Casa del Mármol y del Vino”.
Este año el Pinós estrenaba nueva ubicación, dejando atrás la ubicación habitual del Ayuntamiento y la Iglesia, para trasladarse a la Plaça del Molí, el Paseo de la Constitución y la Carretera de Jumilla. La feria gastronómica y de vino presentó, como todos los años, altos índices de ocupación, sobre todo a la hora habitual de la comida. A mí personalmente me gustaba más la ubicación anterior, pues para pasar de un puesto a otro se podía atravesar la plaza sin tener que llegar al final de los puestos para dar la vuelta , además de que habitualmente había puestos de vino al lado de los de la comida, con lo cual no hacía falta recorrer todo para degustar comidas y/o vino, mientras que ayer domingo, pese a reconocer que había más espacio en la nueva ubicación, era más incómodo para el visitante, pues se produjo mayor embotellamiento, y los puestos de vino estaban más alejados de los de comida que se ubicaban al principio.
De todos modos, pese al viento y la llovizna que aparecía a ráfagas, de manera intermitente, la jornada transcurrió con toda normalidad, con una afluencia de visitantes mayor a la de años anteriores.
El pregón, los juegos tradicionales, la muestra de encaje de bolillos, la zona cultural y comercial llenaron de vistosidad la XX Mostra de el Pinós.
Un poco antes de lo habitual, debido a la inminente lluvia, comenzó su actuación el grupo de folclore valenciano Tres fan ball. Ellos son siempre la guinda a un día estupendo, donde hacen participar a todo el pueblo de los bailes tradicionales. Solo que este año únicamente pudieron tocar dos canciones, pues la lluvia hizo acto de presencia. El chocolate y la toña pinosera tampoco se hizo esperar, como es habitual, hasta las 6 de la tarde, y la sirvieron antes. Lástima que la lluvia no nos dejara disfrutar más del fin de fiesta.
¡Hasta el año que viene, Pinoso!

Cristina Arroyo

Por admin

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