Siguiendo con la serie de artículos dedicados a “grandes del Turismo”, hoy quiero adentrarme en el sector hotelero y, para ello, he elegido a Julián Llorca del Molino, uno de los nombres alicantinos más destacados en este sector, que actualmente es analista de Proyectos Hoteleros de abba Hoteles y que, después de una exitosa trayectoria profesional de más de treinta años, también ha vuelto a la que siempre ha sido su casa: Alicante.

Hace unas semanas retomamos la conversación donde un día quedó, en “un callado impasse”. Parecía como si el tiempo no hubiera pasado. Fueron muchos años de colaboraciones, de encuentros profesionales y, en definitiva, de trabajo por y para sentar las bases del Turismo actual de nuestra ciudad, por lo que creo que, a través de Julián y de su historia, podamos conocer un poco más el apasionante mundo de los hoteles, esos lugares que muchos consideramos como nuestra casa cuando somos viajeros.

En una animada charla que empezó frente a un estupendo café preparado por él mismo, nos contó cómo, casi por casualidad, en plena adolescencia viajó a Montpellier en un intercambio escolar y, por un cúmulo de circunstancias, a su regreso comenzó a trabajar en el Hotel Castilla de la playa de San Juan. Allí conocería a uno de sus dos “faros” en el mundo hotelero: Adolfo Pastor, que, desde el principio, se dio cuenta de que ese joven despierto tenía un gran potencial para el mundo de la hotelería. Poco a poco, Adolfo le fue confiando puestos cada vez de más responsabilidad hasta llegar a subdirector del hotel.

Desde este punto de partida, me gustaría dibujaros brevemente unos trazos de cómo Julián desarrolló su carrera: Fue en plena vorágine del año 92, cuando la cadena Hesperia le hizo una oferta que no pudo rechazar y entró a formar parte de este prestigioso grupo de la mano de Paco Lara, asumiendo el cargo de director Comercial del Eurhotel Hesperia Alicante hasta el año 98, en el que cambió su querido Alicante por Barcelona como subdirector del Hesperia Sant Just. Allí conocería a su otro gran referente: Pello Fagoaga, director general de Hoteles Hesperia, y a partir de ahí siempre le acompañó en sus diferentes proyectos hoteleros, tanto en Hesperia como posteriormente en Silken y abba Hoteles , lo que, sin duda, marcó decisivamente su carrera profesional.

A partir de este punto fue haciéndose cargo de la dirección y puesta en marcha de diferentes hoteles repartidos por toda la geografía española: desde Córdoba, Zaragoza, pasando por León, Valencia, Gijón y Barcelona… dejando en todos ellos su particular impronta.

Pero el momento tan esperado de volver a Alicante llegó en 2007, cuando fue nombrado director gerente del Abba Centrum Alicante, que fue, sin duda, “su gran obra”. En este hotel es donde realmente Julián pudo dar rienda suelta, durante 11 años, a todos los proyectos que llevaba gestando durante mucho tiempo. Creó el Espacio Centrum, lugar donde celebraba anualmente la Rentrée, un cóctel tematizado y diferente cada año, con actividades tan diversas como: conciertos de jazz, exposiciones, presentación de libros, tertulias literarias y de fotografía, y un largo etcétera, dedicado en exclusiva a difundir la cultura tanto alicantina como de otros lugares a nivel nacional e internacional.

Como él mismo dice, se convirtió en “el hotel por excelencia de la cultura en Alicante”. Este espacio contaba también con una extensa biblioteca que llegó a tener más de 2500 libros. Fue, sin duda, su gran apuesta por establecer una sinergia perfecta entre el devenir normal de un hotel de esta categoría y la difusión de la cultura, con el firme propósito de abrir el hotel a los alicantinos. Según nos dice: “los locales también tienen derecho a disfrutar de sus hoteles”. Para ello, uno de los grandes aciertos fue abrir la cafetería a la calle con un acceso directo. También participó en la creación de la Plataforma Sèneca, formada por la asociación de vecinos, la asociación de comerciantes y la «Foguera “Sèneca Autobusos” muy próxima al hotel, que celebró allí muchos de sus eventos.

Este hotel fue, además, sede de tertulias literarias: El Filandón y El Sabor de las palabras, tertulias de fotografía con ELUA, Escritores de Luces de la Universidad de Alicante, y se representaba cada 31 de octubre pasajes de la obra de Zorrilla, Don Juan Tenorio, en las que se daban cita muchos nombres importantes de la vida social de la ciudad: artistas, políticos, ciudadanos de a pie y representantes de diversas asociaciones, como la asociación alicantina de agencias de viajes, que una vez al mes cambiaban impresiones en animadas charlas.

El año pasado, después de una larga y exitosa trayectoria, por fin pudo establecerse definitivamente en su tierra alicantina.

Pero yo he querido que conozcáis a Julián principalmente por un motivo: porque si hay algo que define su singular estilo de “hacer hotel” es, como yo digo, su afán por unir el devenir diario de estos importantes establecimientos con el apoyo y difusión de la cultura en mayúsculas y, en segundo lugar, por su cercanía, tanto para los clientes como para con su equipo humano. Esto es algo que siempre ha llevado a gala, que le ha distinguido del resto y que, en definitiva, ha marcado su estilo propio de dirigir un hotel.

Con el tiempo, todo este “poso” cultural fue marcándole el camino y, finalmente, se decidió a escribir. Ha escrito varios libros de poesía, en los que su gran amigo, el genial artista madrileño afincado en Alicante Miguel Bañuls , ha realizado varias de las ilustraciones. Sus publicaciones son pequeñas joyas que luce orgulloso; de ellas destaco estas preciosas palabras:

“Un astro, una nota musical: el principio y el fin de una piel irrepetible”.

Recientemente, Julián ha concluido una novela intimista y un nuevo poemario que espera compartir pronto. Desde luego, estoy deseando leerlos.

Para acabar, me quedo con una de sus frases:

“Hay que hacer las cosas por convencimiento”.

En eso es un maestro. Cada día sigue trabajando convencido de que este es su lugar en el mundo, que los hoteles son mucho, mucho más si dejamos que la cultura entre en ellos.

En el tintero quedan mil anécdotas más que Julián nos contó, junto a uno de sus cuadros favoritos que recrea la Casa Carbonell de Alicante, una ciudad en la que, como veis, tenemos “grandes del turismo” que espero podáis seguir descubriendo conmigo.

Fotografías Julián Llorca y Macarena Llopis

Por Macarena Llopis

Escritora de Relatos y Artículos relacionados con el Turismo. Ganadora de algunos premios de microrrelato en castellano y francés.Diplomada en Turismo con gran experiencia en el sector. Guía Oficial de Turismo de la Comunidad Valenciana.

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