Alicante es una ciudad abierta de par en par al Mediterráneo. Ese mar desde el que llegaron amigos y enemigos que, poco a poco, fueron tejiendo la historia de la ciudad con una trama muy densa, con muchísimos sucesos que se fueron entrelazando hasta llegar a nuestros días. Como mudos testigos de todo ello, como invitados de piedra, se fueron erigiendo edificios singulares por su arquitectura, por su enclave o por la función que ocupaban en el devenir diario. Por desgracia, muchos de ellos se fueron perdiendo a lo largo de los años por diversas circunstancias, pero por suerte, una de sus joyas arquitectónicas, fue resistiendo el paso del tiempo con su majestuosidad paciente y callada hasta que un importantísimo proyecto consiguió revitalizarla y convertirla en una institución al servicio de la Diplomacia, la cultura y la unión de los pueblos que conforman el arco mediterráneo.




Así nació Casa Mediterráneo. Un orgullo para la ciudad de Alicante, que poco a poco se ha ido consolidando en sus dos vertientes: El ejercicio de la “Alta Diplomacia” y en la de servir como, un “Espacio de la actividad cultural abierta, accesible y útil para la ciudadanía” en palabras de su director, D. Andrés Perelló.
El pasado nueve de enero, tuve la suerte de acudir a la presentación de la nueva programación que Casa Mediterráneo ha preparado para este año 2026. Cristina Arroyo, la presidenta de la AAPET, ya publicó la nota de prensa correspondiente a este acto

Siempre que entro a este bello edificio, engalanado de un luminoso azul Klein, tengo la sensación de trasladarme a otra época, como si de pronto me viera inmersa en una escena del siglo XIX entre personajes como Gustave Eiffel o H.G. Wells pues se ha podido devolver el esplendor de la antigua estación de ferrocarril de Benalúa construida en 1885 y reconvertirla en lo que es hoy, un centro neurálgico que construye puentes entre países muy diferentes, pero unidos por un mismo sentir mediterráneo.

En esta presentación a los medios, D. Andrés Perelló hizo que el tiempo se pasara volando. Es lo que tienen los diplomáticos como él, que son capaces de “trufar” una programación como esta, con anécdotas y vivencias tan curiosas, que no puedes dejar de escucharle con los cinco sentidos para no perder “ripio”, pues es una “lección magistral” en sí misma, de la que destaco una frase que creo puede resumirlo todo: “La casa no tiene miedo”, refiriéndose a que él y todo su equipo, están más que preparados para atender cualquier reto a nivel de “Alta Diplomacia”, como ya sucedió en 2022 en el exitoso almuerzo organizado con motivo de la IX Cumbre Euromediterránea EU-MED 9, que reunió en Alicante a los Jefes de Estado y de Gobierno de España, Chipre, Croacia, Eslovenia, Francia, Grecia, Italia, Malta y Portugal, así como a la presidenta de la Comisión Europea, Dña. Úrsula Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, estos últimos en calidad de invitados.

Al hilo de la cuestión planteada por Cristina Arroyo en la ronda de preguntas, sobre la visibilidad de las mujeres en el nuevo programa de Casa Mediterráneo , el director adjunto para Relaciones Externas y Alto Patronato, D. Ignacio de Julián Mínguez, nos comentó que en todo momento la mujer tiene un papel protagonista en esta cuidada programación y nos puso el ejemplo de la implicación en interesantes proyectos como NAM (Navegando arquitecturas de mujer)

Entre las “confidencias” que nos hizo el señor Perelló , destacaría lo que nos contó acerca de la gran complicación de organizar este tipo de actos, la cual radica tanto en cuadrar las agendas internacionales de estos altos mandatarios, como saber gestionar simpatías personales, tener en cuenta las coyunturas culturales de cada país y ya en otro plano, saber trabajar con estrictos servicios de protocolo y un largo etcétera de hándicaps para los que hay que tener una buena preparación. En el caso de España, nos comentó la espléndida relación que Casa Mediterráneo mantiene con la Casa Real, una relación que calificó de “muy directa”, así como a nivel institucional local, que dijo ser “de tú a tú y no de arriba abajo”, “Un Quid pro Quo” en el que todos ganan y que finalmente, redunda en el buen funcionamiento de la Casa.

En definitiva, Andrés Perelló calificó la importante labor que realizan, como “una lluvia fina que va calando en los distintos pueblos ribereños de este nuestro mar Mediterráneo, impregnándolos de cultura y enriquecimiento a todos los niveles para, poco a poco, conseguir incrementar aquello que nos acerca, así como conocer lo que nos diferencia para respetarlo y así todos juntos, poder avanzar.

