¿Es posible pensar y habitar el mundo de otras maneras?
Esa es la pregunta que el MARQ nos lanza con la exposición El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia.
El pasado sábado fui a conocer esta exposición. Salí con la sensación de haber visto algo extraordinario. Pero, sobre todo, salí distinta a como entré.

Esta exposición no muestra sólo arqueología. Ni simplemente exquisitas piezas de oro (que las hay). Sino que nos habla de presencias. De seres humanos y no humanos compartiendo un mismo universo. De animales, plantas, montañas, aguas, espíritus y fuerzas que forman parte de una realidad interconectada. De una relación con la naturaleza en la que el ser humano no ocupa el centro, sino que forma parte de un tejido mucho mayor.
Y entonces el oro cambia de significado. Ese oro que durante siglos fascinó a los europeos hasta convertirse en símbolo de riqueza, poder y conquista aparece aquí desde otra mirada. No es un tesoro. No es acumulación... si no que se entrega; se comparte; se devuelve.
Y El Dorado empieza a parecerse menos a la ciudad de oro que buscaron los conquistadores y más a una pregunta que todavía no hemos sabido responder…




*** Imágenes Rocamora Museografía***
Quizá nunca entendimos qué estábamos buscando
Hace quinientos años cruzamos el Atlántico buscando riqueza. Pero ¿y si el error estuvo en la mirada?
Buscábamos tesoros donde había vínculos. Posesiones donde había reciprocidad. Y, seguramente, seguimos haciéndolo…
Hay una idea de la exposición que me acompañó al salir: la concepción del tiempo presente en algunas de estas cosmovisiones. Nosotros solemos imaginarlo como una línea: el pasado queda detrás y el futuro delante. Avanzamos hacia lo desconocido dejando atrás lo que ya ocurrió. Pero en la cultura de estas civilizaciones la mirada se invierte: el pasado está delante y el futuro detrás.
¡Y tiene mucha lógica! El pasado podemos verlo porque lo conocemos. Está delante de nosotros, como aquello que nos guía. El futuro queda detrás porque todavía no podemos verlo.
De pronto, la historia, lo vivido, deja de ser algo que hemos dejado atrás. Es algo que tenemos delante para aprender de ello.
Mientras nosotros hablamos de avanzar, progresar y mirar hacia el futuro, esta otra mirada plantea una posibilidad, quizá, incómoda: puede que para avanzar haya que mirar de frente lo que ya hemos vivido…
Cinco siglos después seguimos teniendo dificultades para comprender algunas de aquellas preguntas. Seguimos separándonos de la naturaleza para convertirla en paisaje, recurso o materia prima.
Pero estas cosmovisiones nos recuerdan algo elemental: no estamos fuera de la naturaleza. Somos parte de ella.
Una exposición que se atraviesa
El oro y el universo no es una exposición para recorrer deprisa. El MARQ ha construido un espacio inmersivo donde arquitectura, luz, proyecciones, sonidos y aromas forman parte del relato. Se escuchan paisajes del páramo andino y de las tierras bajas del Caribe. Melodías interpretadas con flautas y ocarinas de hace entre 600 y 1.000 años dialogan con la naturaleza… Una composición creada para la muestra mezcla raíces colombianas y ecos europeos. Una exposición que se escucha, se huele… y se atraviesa.
La muestra reúne 291 objetos, unos 157 de oro, procedentes fundamentalmente del Museo del Oro del Banco de la República de Colombia, junto a creaciones de comunidades indígenas actuales.
Pero las piezas no aparecen como objetos aislados. Forman parte de un relato sobre transformación, equilibrio, reciprocidad y vida que no te deja indiferente ¿Somos presencias en un tiempo que es cíclico?
Al salir, pensé de nuevo en aquella leyenda que durante siglos alimentó la imaginación europea. Y pensé también que quizá seguimos sin entenderla… ¿Puede que estamos empezando a hacerlo?.
Esta exposición pone en duda nuestras certezas y nos cuestiona si:
¿Podemos vivir de otra manera?; ¿Podemos relacionarnos con la naturaleza sin sentirnos sus dueños?; ¿Puede el bienestar dejar de medirse por lo que acumulamos?; ¿Somos capaces de aceptar que existen otras formas de conocimiento? …
Os prometo que salí con muchas más preguntas que respuestas. Y , seguramente, ese sea el verdadero logro de una exposición: que no termine cuando sales de ella.
Que una pieza, un sonido, un aroma o una idea vuelva a ti…que algo de ella vuelva contigo a casa.
El verdadero tesoro
El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia puede visitarse en el MARQ hasta el 2 de mayo de 2027.
Encontraréis oro. Piezas extraordinarias. Arqueología, antropología, historia y una museografía espectacular.
Pero puede que como me pasó a mi, también os encontréis con la invitación a mirar de nuevo nuestra relación con el mundo.
Puede que el verdadero El Dorado nunca estuviese en un lugar concreto. Quizá estaba —y sigue estando— en comprender que no somos dueños del universo, sino parte de él.
Y ahora tú, crees que ¿Es posible pensar y habitar el mundo de otras maneras? esta exposición no te dará la respuesta pero te pondrá a reflexionar 😉
