Seas o no aficionado a la tauromaquia, hay algo que para mí no tiene discusión. Una plaza de toros no deja de ser un monumento icónico de la ciudad donde se erige, símbolo de una tradición muy arraigada a lo español y que ofrece un indudable magnetismo a los turistas foráneos.
Sábado 26 de septiembre de 2026. Nueve en punto de la mañana. Temperatura suave que apunta a una matinal de ese calor húmedo típico de los veranos alicantinos que se alarga ya hasta los otoños de la terreta.
Puntual a su horario, se abre la puerta grande de la Plaza de Toros de Alicante. Allí nos recibe Ubaldo Doménech, algo más que el guía oficial del coso. Es un apasionado de la tauromaquia y comunicador de casta. Después de años como fotoperiodista, ahora es el responsable del Tour Plaza de Toros. Y no es por casualidad.
Diez miembros de AAPET hemos madrugado para poder aparcar en el centro de la ciudad y llegar a tiempo a la cita. Hace 3 años se puso en marcha el “Tour Plaza de Toros + Museo”. Y desde luego ha sido una iniciativa exitosa.
En el acceso por la puerta grande nos saluda un dibujo a tamaño real de José María Manzanares, uno de los míticos toreros alicantinos, junto con recordatorios de toros indultados y cabezas disecadas de ejemplares de lidia.
Entramos a continuación por los pasillos que bordean el ruedo, salpicados de carteles de las Ferias de Hogueras y cabezas de toro, para subir las escaleras hacia el tendido inferior, donde Ubaldo nos cuenta curiosidades sobre la historia de la plaza, un emblema cultural y arquitectónico en la provincia de Alicante cuya historia se remonta al siglo XIX, cuando el entusiasmo por la tauromaquia estaba en su apogeo en la región.
Inaugurado en 1888
La obra fue diseñada por el arquitecto José Guardiola Picó, se inició en 1847 pero no fue acabada hasta 1888, año en el que por fin se inauguró. Tiene una capacidad para casi 11.800 espectadores, lo que la convierte en una de las más grandes de España de su categoría.

Las primeras luces del día, con el sol reflejado en parte de su albero, le dan un intenso color tierra anaranjada, en sintonía con el rojo vino tinto de la protección de madera del ruedo con los burladeros.
Nos cuenta nuestro guía que en los últimos años se ha notado un incremento del interés hacia los toros por parte de los jóvenes. Quizá el hecho de no permitir las corridas en algunas zonas ha despertado la curiosidad por lo prohibido. La plaza alicantina registra alrededor de 50.000 espectadores anuales.
En cuanto al público que acude a los tours, la inmensa mayoría son extranjeros, destacando especialmente los polacos. De hecho, cuando se pusieron en marcha las audioguías en español, inglés y francés, inmediatamente se añadió el polaco por la gran demanda. Hoy en día se ofrecen también en alemán e italiano.
La capilla
Continuamos la visita a las dependencias interiores entrando a uno de los espacios más singulares: la capilla. Lugar de culto religioso que los toreros visitan en su estricta intimidad antes de comenzar cada corrida.
La primera imagen que se encuentran los diestros al entrar es la de la Santa Faz, no podía ser de otra manera. Un pequeño altar acumula un tríptico, pequeñas imágenes, fotos y hasta la oración del torero.
La enfermería
Obviamente, ningún torero quiere visitar la enfermería, pero forma parte de la profesión y del riesgo que asumen cada vez que pisan el albero. No negaré que resulta un espacio inquietante por las historias que almacena entre sus muros.
La primera sala está repleta de fotografías en sus paredes: cogidas históricas, toreros y cirujanos, lances de capote, heridas en carne viva, Manolete con Matías Prats, El Cordobés…
La segunda sala nos muestra dos camillas para curas más o menos leves, y la tercera encoge un poco el corazón: el quirófano que guarda el recuerdo de momentos de tensión máxima.
Sólo un diestro ha perdido la vida en la plaza de Alicante hace más de un siglo. En el último episodio grave, aquí salvaron milagrosamente la vida del diestro Manuel Escribano en 2016 después de una gravísima cornada de un toro de Adolfo Martín, que le arrancó la arteria femoral y la safena interna.
Corrales y toriles
Desde la Avenida de Jijona los camiones que transportan los toros acceden dos días antes de la corrida a un espacio anexo a la plaza, donde los animales son distribuidos en varios corrales, dependiendo de lo bien o mal que se lleven entre ellos. Allí mismo se realiza el sorteo público que adjudica cada toro seleccionado a uno de los diestros.
En la sala de toriles o chiqueros se puede ver desde arriba el recorrido que sigue cada toro hasta el ruedo, ese trayecto de pocos metros que lo enfrentará cara a cara con el matador. Allí permanecen los toros desde las doce del mediodía hasta la hora de la corrida. En esta sala encontramos incrustados en las paredes pequeños azulejos con el hierro de cada ganadería.
La mejor vista de la plaza se divisa desde las andanadas, la planta superior. Desde la zona desde donde accedemos se puede contemplar una magnífica vista panorámica de todo el coso con el Castillo de Santa Bárbara de fondo.
Accesibilidad
Algo que apreciamos especialmente es la accesibilidad de la plaza, que tiene ascensor para llegar hasta las plantas elevadas, salvaescaleras y plazas específicas para personas con movilidad reducida muy cerca del palco presidencial y con perfecta visibilidad.
Museo Taurino
Otro de los grandes atractivos de la visita a la Plaza de Alicante es el Museo Taurino, inaugurado en 2001 y donde podemos contemplar una gran colección de trajes de luces, capotes, monteras y otros objetos históricos utilizados por los toreros a lo largo de los años.
Los grandes iconos del toreo alicantino tienen su espacio en el Museo: El Tino, Pacorro, El Caracol, Manzanares, Esplá, El Inclusero…
También destaca la figura de la torera Ángela, una polifacética mujer que luchó por la igualdad y consiguió el carnet para ser la primera torera española en 1974.
También nos ofrece una experiencia de realidad virtual en la que aprenderemos más sobre la raza del toro bravo y la sala de proyecciones donde finalizamos el tour por el museo con un vídeo exclusivo de acontecimientos taurinos en esta plaza.
Acabamos pisando albero
La parte final del tour nos regala la emocionante sensación de entrar al ruedo y pisar el albero de la Plaza de Alicante, el lugar donde todo sucede, la arena donde toro y torero se verán las caras.
Desde la arena contemplamos la plaza en todo su esplendor con un ángulo de 360 grados, fijándonos en los detalles de los burladeros que no están exentos de riesgo, ya que no será la primera vez ni la última que un toro salta la barrera y se cuela por ese primer pasillo.
Ubaldo nos permite en la última actividad jugar a toreros con un capote de ocho kilos de peso, el que utilizan los jóvenes en la escuela de tauromaquia. Esto nos da una idea de cómo puede ser el capote de un profesional…
Acabamos el tour con la indispensable foto de grupo para recordar una jornada muy especial en la Plaza de Toros de Alicante.

Modalidades de visita
La entrada individual cuesta 12 euros, aunque su precio se reduce hasta los 6 euros según edades y condiciones de movilidad. Incluye visita a la plaza, al Museo Taurino, audioguía en 6 idiomas y experiencias virtuales.
La entrada VIP, desde 13 hasta 35 euros según el número de personas, añade el acompañamiento del guía y un recorrido premium a otros rincones como los corrales, la segunda andanada o el palco presidencial.
También hay una entrada especial para grupos escolares o normales a partir de 11 personas, que incluye guía y experiencia VIP, y que oscila entre los 8 y los 13 euros.
Todas se pueden comprar online en la web oficial o presencialmente en taquilla.
