Por fin, nuestra asociación ha realizado la primera de nuestras salidas de 2026. Para nosotros, es una ocasión fabulosa para reencontrarnos y descubrir o redescubrir pueblos y ciudades, conocer sus tradiciones, acercarnos a sus gentes… Hoy nuestro destino ha sido Villena, una ciudad llena de tesoros.

Hemos comenzando el día en una bodega dónde los vinos se cocinan a fuego lento, como en la cocina de nuestra abuela. Y es que, en Bodega Sierra Salinas saben que un buen vino necesita una fermentación lenta. Sólo así se consiguen unos vinos de calidad, complejos y con unos aromas excepcionales.
Junto a su enólogo, hemos recorrido las diferentes salas de la bodega no nos ha dejado indiferentes a ninguno. Hemos podido conocer el proceso de producción del vino desde el campo a nuestra mesa. Cómo se recolecta, como se trabaja de forma individualizada por fincas, prensado, fermentación, el paso por barrica… El tema de la fermentación, junto con el tema de la madera de las barricas y su procedencia, ha sido uno de los temas más llamativos. El prensado en frío junto a la premaceración en frío y la fermentación lenta gradual es, en gran parte, lo que le da ese especial carácter a sus vinos.

La finalización del recorrido ha sido en la sala de catas. Allí, junto a María Míñano hemos degustado varios de sus vinos. Cómo bien los ha definido María: “Son vinos francos. Tienen la menor intervención humana posible”, y eso se nota. El resultado final son unos vinos redondos que, a su vez, son polivalentes y se pueden utilizar para maridar muy distintas comidas y en distintas ocasiones. Y de los vinos, no os voy a decir nada más, porque tenéis que venir a la bodega a probarlos por vosotros mismos. Una visita a la bodega, siempre es un buen plan. ¡No te la pierdas!
Tras la bodega nos esperaban muchas más sorpresas. La siguiente parada ha sido en el MUVI (Museo de Villena). El museo está ubicado en la antigua ‘Electro Harinera Villenense’, un edificio de 1909, el cual ha tenido varios usos hasta finalmente llegar a ser la sede de este museo.

Son dos personas a las que le debemos la existencia de este museo, sin su labor esto no sería posible. Estas dos personas son José María Soler García y Jerónimo Ferriz Fernández, ambos vecinos de la localidad. ¿Y por qué son tan importantes?
A José María se le deben muchos descubrimientos arqueológicos, estudios de la zona, etc. Sin embargo, su mayor descubrimiento fue encontrar el ‘Tesoro de Villena’. Un tesoro compuesto de varios cuencos, brazaletes… de oro. Este tesoro data aproximadamente del año 1.000 a.C.

Por su parte, Jerónimo nos aporta una colección etnográfica de la zona. Es el reflejo de la sociedad villenense de principios del siglo pasado. Con más de 6.000 piezas podemos hacernos una idea de cómo era la vida en aquella época y cuál fue su evolución.
Sin embargo, esto no es todo. El museo guarda muchos más tesoros, un reloj de sistema autómata datado de 1750, l’Arracada de la Condomina, la Dama de Caudete, hierro meteorítico… En resumen, hay piezas desde hace aproximadamente 8.000 años que no os van a dejar indiferentes. El MUVI no se cuenta, se descubre a cada paso.

Después del MUVI, necesitábamos recargar las pilas. Y para ello nos hemos ido a El Refugio de la Cerveza, otro tesoro que no podíamos pasar por alto. Un lugar ideal para tapear y tomarte unas cañas. Entre muchas birras distintas, también podrás probar las suyas: Triguico y Rojica.

Por hoy, nuestra visita ha terminado, pero amenazamos con volver. Estamos seguros que esta ciudad guarda muchos más tesoros, tradiciones e historias que estamos locos por descubrir. Nos despedimos con un brindis: “Por los buenos momentos compartidos y por los muchos que vendrán”.

