Gastronomía, patrimonio y encanto rural en estado puro
Enclavada en el corazón de Castilla, Pedraza es mucho más que un pueblo con encanto: es un viaje en el tiempo. Sus calles estrechas, su imponente castillo y su cuidada arquitectura nos hablan de un pasado noble, mientras que su gastronomía tradicional y su vibrante vida cultural la mantienen muy viva en el presente. Pasear por Pedraza es sentir la historia, saborear el legado de una tierra y descubrir cómo el turismo rural puede tener alma.

Pocas villas españolas pueden presumir de tener un entorno tan armonioso como Pedraza. A su imponente pasado medieval, su castillo y su arquitectura de piedra, se suma una riqueza gastronómica que la convierte en destino de referencia para quienes buscan turismo rural auténtico. Pasear por sus calles empedradas, iluminadas solo por faroles por decisión vecinal, es como viajar en el tiempo, pero también es una forma de abrir el apetito al imaginarse imágenes de entonces de su vida cotidiana.
En Pedraza, la gastronomía es mucho más que un complemento del viaje: es una experiencia en sí misma. El cordero lechal asado en horno de leña es el gran protagonista de las mesas. Su carne tierna, cocinada lentamente en cazuelas de barro, resume siglos de tradición culinaria castellana. Los mesones y restaurantes de la villa —algunos ubicados en casas señoriales— cuidan la materia prima y el modo de preparación como si fuera una herencia personal.

No faltan otros clásicos del recetario local, como la sopa castellana (con ajo, huevo y pan), los judiones con chorizo o morcilla, y dulces tradicionales como el ponche segoviano. Todo regado con buenos vinos del lugar.
Pero Pedraza no se limita a ofrecer buena comida. La villa ha sabido hacer una oferta de turismo rural de calidad, centrada en el respeto por su identidad. Las casas rurales, hoteles con encanto y pequeños alojamientos familiares permiten al visitante dormir entre muros de siglos, con vistas a tejados centenarios o a la sierra de Guadarrama.
Además, su ubicación estratégica la convierte en punto de partida ideal para actividades de naturaleza: rutas de senderismo, visitas a las Hoces del Duratón, observación de aves o excursiones a otros pueblos con historia como Sepúlveda o Riaza.

Y como guinda, eventos como los Conciertos de las Velas o las fiestas taurinas llenan Pedraza de música, luz y emoción, convirtiendo a esta villa en un destino imprescindible, en cualquier estación del año.
¿A qué espera para dejarse sorprender por Pedraza? Cada rincón de esta villa medieval le susurra historias de otro tiempo, mientras sus sabores, paisajes y tradiciones le invitan a disfrutarlos hoy con calma. Pedraza no solo se visita, se siente. Ideal para una escapada de fin de semana o una inmersión en la auténtica Castilla. Piérdase entre sus muros centenarios y descubra por qué Pedraza es mucho más que un destino: es una experiencia inolvidable.
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