Campo de Criptana no se visita: se vive
Esa fue la sensación al participar, como miembro de la AAPET, en el programa Sabor Quijote organizado por la Diputación de Ciudad Real, junto a otros escritores de turismo y creadores de contenido.
Objetivo: promocionar el turismo cultural, patrimonial, natural y gastronómico de la provincia y atraer visitantes de otras comunidades.
El escenario elegido en esta ocasión fue Campo de Criptana, conocida como la “Tierra de Gigantes”, donde sus diez molinos de viento, declarados monumentos de interés histórico-artístico, giran al ritmo de los doce vientos manchegos: Barrenero, Matacabras, Solano Alto, Solano Fijo, Solano Hondo, Mediodía, Ábrego Hondo, Ábrego Fijo, Ábrego Alto, Toledano, Moriscote y Cierzo.
¿Quieres saber cómo fue? Aquí empieza nuestra ruta por Campo de Criptana.
Primera Jornada
El Pósito Real: donde comienza esta historia



La jornada comenzó en este edificio del siglo XVI que sirvió como banco de grano a los agricultores en épocas de escasez, regulando el mercado del trigo. Este edificio fue rehabilitado a través de una escuela taller, lo que le valió en 1997 el prestigioso galardón Europa Nostra, otorgado por la Unión Europea. Actualmente acoge el museo arqueológico de Campo de Criptana con dos salas permanentes y dos espacios para exposiciones temporales, actos culturales y recepciones. Allí fuimos recibidos con café y dulces por Rosana Fernández, concejala de Turismo, y otros miembros de la corporación local.
El Barrio del Albaicín y el Cerro de la Paz



De la mano de Carmen Alberca, guía turística de la empresa Enclave Cultural, nos dirigimos a la Ermita de Santa Ana, puerta de entrada al Barrio del Albaicín, uno de los rincones más emblemáticos del municipio. Comenzamos a subir por el entramado de callejuelas empedradas, con sus casas blancas y zócalos añil, y nos detuvimos a visitar la Casa-Cueva de la Pastora Marcela, construcción excavada en la ladera que cuenta con varias estancias. Su nombre se debe a un personaje femenino de El Quijote, símbolo de libertad e independencia. Nada más entrar, la sensación climática nos reconfortó a todos los presentes y nos hizo imaginar cómo sería la vida de sus moradores.
Desde allí, ascendimos el Cerro de la Paz, donde tuvimos la oportunidad de ver por primera vez los majestuosos molinos del siglo XVI.



Tras rodear la Ermita de la Virgen de la Paz y realizar diversas fotos, llegamos hasta el Cerro de los Molinos, donde nos esperaba una sorpresa: una representación teatralizada de la mano de Franz Gómez, actor que encarnó a Miguel de Cervantes, sumergiéndonos en el pasado, en el lugar que pudo haber inspirado al autor. El entorno, junto a los molinos, y su actuación nos emocionaron a todos los asistentes.
Gastronomía, vino y música al atardecer

La tarde continuó en la terraza del restaurante Las Musas donde se llevó a cabo el acto institucional, presentado por la periodista Rosa Rosado. Tomaron la palabra Santiago Lázaro, alcalde de Campo de Criptana, y María Jesús Pelayo, vicepresidenta primera de la Diputación de Ciudad Real, quienes pusieron en valor la importancia de iniciativas como Sabor Quijote para el desarrollo turístico de la región.
Al finalizar las intervenciones disfrutamos de una cena basada en gastronomía tradicional manchega, maridada con vinos locales. Todo ello enmarcado en un atardecer inolvidable, con los molinos de fondo y la música en directo del saxofonista Alberto Paris, que puso banda sonora a una velada mágica.



La jornada concluyó con el concierto del grupo Maruja Limón, dentro del AirénFest, un festival que combina vino y música en espacios singulares de La Mancha. Un cierre perfecto para una jornada muy especial.


Segunda jornada
Entre molinos y personajes cervantinos



Continuamos con el programa Sabor Quijote que nos volvió a llevar al Cerro de los Molinos, donde nada más llegar, nos trasladamos de nuevo al pasado. Junto a los diez molinos, Don Quijote y Sancho Panza paseaban, mientras varios molineros preparaban el molino para la molienda. La escena era propia de un pasaje del Quijote.


Aquí nos recibieron las autoridades locales y provinciales, entre ellas el presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, la vicepresidenta María Jesús Pelayo y el alcalde Santiago Lázaro.



Seguidamente nos dirigimos al Molino Burleta, donde nos recibió Juan Bautista Solano, artesano carpintero especializado en la restauración de molinos históricos. Presenciamos la colocación de los lienzos y la maniobra de orientación de la caperuza, para situar las aspas en dirección al viento y aprovechar su fuerza. Posteriormente subimos al molino para disfrutar de una clase magistral sobre la molienda tradicional. Su pasión y conocimiento nos cautivaron.



Al salir del molino, asistimos a una representación teatral a cargo de la Asociación Hidalgos Amigos de los Molinos, donde Don Quijote y Sancho Panza interpretaron el célebre episodio del capítulo VIII: el enfrentamiento con los gigantes.
Antes de irnos visitamos el Molino de la Culebra, museo dedicado a Sara Montiel donde nos contaron curiosidades de su vida, un lugar obligatorio para conocer más sobre la hija predilecta de este municipio.
Un brindis por Sabor Quijote
Para terminar nuestra jornada nos dirigimos a la Bodega El Vínculo, un proyecto que simboliza el lazo entre las dos Castillas. Fundada por Alejandro Fernández, creador de la emblemática bodega Pesquera en Ribera del Duero. Tras conocer las instalaciones, disfrutamos de la cata de tres de sus vinos: Alejairén crianza 2023 , El Vinculo crianza 2021 y El Vinculo reserva 2020.




Sabor Quijote ha sido más que una campaña de promoción. Ha sido una experiencia que invita a volver… o a descubrir por primera vez la Tierra de Gigantes. ¿Vienes?

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